El Real Madrid da otro salto al vacío en Liga con la derrota en el descuento en Mallorca | Fútbol | Deportes
El Madrid lleva meses alejándose de la Liga y este sábado santo, salvo que el Barcelona se empeñe en darle vidas extra, dio otro gran salto hacia el precipicio en el torneo doméstico. Quién sabe si ya definitivo. El gol de Vedat Muriqi en el descuento terminó por derrumbar en Mallorca a otro equipo blanco muy pobre de juego y escaso de nervio durante una parte importante del choque. Después del repunte del último mes agarrado al espíritu gremial tras las bajas de Mbappé y Bellingham, los madridistas se fueron por el sumidero en Son Moix arrastrados por los defectos de tantas y tantas citas.

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Leo Román, Martin Valjent, Johan Mojica, Omar Mascarell, Pablo Maffeo, Manu Morlanes (Mateo Joseph, min. 69), Samú Costa (David López, min. 69), Pablo Torre (Jan Virgili, min. 69), Sergi Darder, Zito Luvumbo (Antonio Sánchez, min. 80) y Vedat Muriqi
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Andrii Lunin, Dean Huijsen (Éder Militão, min. 58), Antonio Rüdiger, Álvaro Carreras, Trent Alexander-Arnold, Arda Güler (Thiago Pitarch, min. 71), Aurélien Tchouaméni, Eduardo Camavinga (Jude Bellingham, min. 58), Manuel Ángel (Vinícius Júnior, min. 58), Brahim Díaz (Franco Mastantuono, min. 76) y Kylian Mbappé
Goles
1-0 min. 41: Manu Morlanes. 1-1 min. 87: Militão. 2-1 min. 90: Muriqi
Arbitro José María Sánchez Martínez
Tarjetas amarillas
Huijsen (min. 46), Leo Román (min. 65), Valjent (min. 83), Mastantuono (min. 89), Maffeo (min. 94)
La jornada tuvo varios paralelismos con la derrota de hace un mes y medio en Pamplona, por poner el ejemplo más cercano a domicilio en una campaña muy errática: dejándose llevar durante un tramo largo y arruinados sobre la campana. Esta vez, el que le clavó el cuchillo decisivo fue el delantero kosovar, un jabato que venía de fallar en el descuento un penalti en Elche y de perder la final de la repesca mundialista contra Turquía. Este sábado, al calor del hogar, le estampó un derechazo terminal a Lunin solo tres minutos después de que un gran cabezazo del recuperado Militão igualara el choque.
El tiro de Muriqi fue la última escena de un encuentro que retrató a un Madrid que creó menos peligro con todas las estrellas juntas, en la media hora final, que sin ellas. Pudo sacar tajada en la primera parte, pero Leo Román amargó a Mbappé y Güler. Aquel se trató casi del único momento de lucidez del conjunto blanco frente a un Mallorca revivido por Martín Demichelis tras una racha depresiva y que esta jornada sale del descenso. Los bermellones empezaron la sesión valientes y la acabaron en el área contraria.
En el once titular del Madrid todavía no aparecieron todas las estrellas juntas. Volvió Mbappé de inicio, pero Vinicius empezó en el banquillo tras los minutos con Brasil y Bellingham aún no tiene pista de salida. Lo que no cambió Álvaro Arbeloa fue su mirada hacia la cantera: Manuel Ángel, un chico menudo de 1,70, fue de la partida en el centro del campo en lugar de Thiago Pitarch y sin Valverde por sanción.
El Madrid se presentó al trantán, en esa típica jornada post selecciones que tanto le suele adormecer. El sol de principio de tarde lo invitó a tomarse la cita con calma y cuando desfiló al descanso ya iba con prisas después del tanto de Manu Morlanes. La jugada resultó ilustrativa. Recibió solo Maffeo por la derecha, con Carreras a varios pasos de él, todos miraron a un Muriqi defendido por Rüdiger, hasta que el centrocampista local irrumpió solo dentro del área para recibir el centro y batir fácil a Lunin. La mirada contemplativa de Camavinga llegando desde atrás resumió la desatención defensiva de los blancos.
Hasta entonces, el Madrid se había sentido poco intimidado, salvo por un cabezazo claro también de Morlanes en las barbas del meta ucranio. Pero, en general, los muchachos de Arbeloa se movían sin grandes apuros ni excesivas urgencias, convencidos de que los huecos que encontraban en el dispositivo bermellón les darían réditos antes o después. En 10 minutos, mediada la primera parte, fabricó tres ocasiones muy claras sofocadas por Leo Román: dos a Mbappé al espacio y otra a Güler. El Mallorca iba arriba valiente, pero a sus espaldas quedaban espacios que el Madrid hurgó sin alardes, aunque sin acierto. Le sobraron las manos y piernas del portero ibicenco.
El partido regresó con el bostezo de Vinicius en el banquillo, un control muy defectuoso de Carreras, una amarilla para Huijsen y una pelota que se le escapó a Mbappé sobre la banda. Si Arbeloa, que no hizo cambios en la pausa, esperó una reacción inmediata de sus jugadores, recibió todo lo contrario. La primera señal de vida del Madrid en la reanudación vino de Kylian, la única amenaza blanca en toda la tarde, aunque frenado de nuevo por Leo Román.
En vista del cuadro, cada vez más turbio para sus intereses, el técnico blanco echó mano a la hora de juego de Vinicius, Bellingham y Militão (de vuelta de la lesión) por Manuel Ángel, Camavinga y Huijsen. El triple envido supuso la esperada reunión de todas las estrellas: Vini, Mbappé, Bellingham, a los que se sumaban entonces en ataque Brahim y Güler.
La acumulación de nombres, sin embargo, no produjo ningún vuelco. El Madrid no encerró al Mallorca y además el equipo se volvió a hacer largo, grieta que aprovechó Luvumbo para estirar a los suyos. Con la tarde en el desfiladero para los blancos, Arbeloa recurrió a Thiago y Mastantuono. El único nueve puro que tenía en la convocatoria, Gonzalo García, se quedó sin salir.
Ni siquiera la efervescencia del reencuentro entre Vinicius y Maffeo alteraba el destino de otra raquítica actuación del Madrid. En los intentos del brasileño hubo más ruido que efecto. Y tampoco Bellingham sacaba a su equipo de pobre. El único alivio lo encontraron los blancos en un frentazo de Militão en el minuto 88. Aquel pudo ser el origen de otra remontada exprés, pero resultó lo contrario. Muriqi les volvió a recordar que el éxito queda demasiado lejos a medio gas.
