El Estadio Azteca cambia (poco) sin tocar el alma
La literatura alrededor del Estadio Azteca es infinita. De catedral del fútbol mundial, a templo y santuario. Hipérbole tras hipérbole que engrandecen su historia de casi 60 años de historia. Las seis décadas las cumplirá el 29 de mayo, unos días antes de la inauguración del Mundial entre México y Sudáfrica, el 11 de junio. Tanta euforia choca con su turbulenta remodelación, que inició y continúa con retrasos.
Este estadio es patrimonio del fútbol. Sus tribunas vieron las hazañas de Pelé que le hicieron tocar el cielo en el primer Mundial, el de 1970, transmitido por televisión a color. Dieciséis años más tarde y tras haber resistido uno de los peores terremotos de la historia, el Azteca cobijó los goles míticos de Manuel Negrete y de Diego Armando Maradona, incluida la mano más traviesa y los regates que rompieron más de una cadera. Su césped podrá presumir que albergará 24 partidos mundialistas: en 1970 fueron 10, en 1986 fueron nueve y este año serán cinco más. Nunca en la historia otro país había organizado tantas veces el torneo supremo del fútbol.
A todo ello, que puede ser más o menos debatible, pues apela a sentimientos, se suma algo innegociable, México entró a la historia del fútbol en junio de 2018, cuando la FIFA le concedió, junto a Estados Unidos y Canadá, la oportunidad de albergar por tercera ocasión el Mundial de Fútbol. Desde entonces se empezó a hablar de que el Estadio Azteca tendría que ser remodelado para estar a la altura de la Copa del Mundo más grande de todos los tiempos. Las expectativas eran altas. Los planes que se hicieron públicos iban de remodelar el exterior del recinto deportivo y adicionarle un centro comercial, departamentos y un hotel que golpearía directamente a los vecinos del barrio de Santa Úrsula ante el inminente desabasto de agua y la gentrificación del lugar. En agosto de 2022, el Gobierno de Ciudad de México informó que ese proyecto llamado Conjunto Estadio Azteca se cancelaba porque Televisa, el gran consorcio de medios en Latinoamérica y dueña del inmueble, no llegó a un acuerdo con el Gobierno ni con los vecinos de las alcaldías Tlalpan y Coyoacán, mismos que rechazaron los planes porque se iba a acrecentar la crisis hídrica y de movilidad.
El inicio de las obras de remodelación se retrasó en varias ocasiones. El entonces presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, Yon de Luisa, aseguró en 2020 que el recinto empezaría su remodelación entre 2023 y 2024 como mucho. Las obras, que antes prometían ser en el exterior, tuvieron que limitarse a la renovación del césped, butacas o vestidores y comenzaron en junio de 2024, es decir, a poco más de dos años de la inauguración de la Copa del Mundo. “Vamos a estar listos a finales del 2025″, dijo Félix Aguirre, director del Estadio Azteca. Aún en marzo de este año, a días de su reinauguración, el recinto estaba en obras.
Los planes de la renovación del Azteca tampoco fueron muy claros. La información pública se limitó a los cambios internos de la instalación de 2.000 luces LED para el recinto, nuevas zonas exclusivas para los aficionados más pudientes, nuevos vestidores, 200 cámaras de vigilancia y un millar de puntos wifi. Nunca hubo un plan compartido para los medios de comunicación, ni colgado en su sitio web. EL PAÍS se puso en contacto con Grupo Ollamani (Televisa) para conocer los detalles y no hubo respuesta.


La identidad, en venta
Para la cirugía del Azteca, aunque solo fuera el interior, se requirió de mucho financiamiento. Televisa, a través del Grupo Ollamani presidido por Emilio Azcárraga, vendió el nombre comercial del estadio para que dejara de llamarse Azteca y pasara a ser Estadio Banorte. El banco mexicano aportó 2.100 millones de pesos en forma de préstamo para poder hacerse con el nombre del recinto. Se trató de “una alianza que consiste en un financiamiento y componentes publicitarios y de patrocinios, para impulsar la modernización y transformación del estadio histórico”, según el comunicado de marzo de 2025, es decir, a menos de un año del arranque del Mundial.
El revés, sin embargo, llegó días después cuando el propio banco tuvo que informar que el estadio no podía llamarse Banorte porque incumplía una de las normas de la FIFA durante los Mundiales, la cual impide tener nombres comerciales en los recintos deportivos, por lo que tuvieron que cambiar, de nuevo, el nombre y rebautizarlo como Estadio Ciudad de México de forma temporal durante la competencia. Además, los aficionados no simpatizan con la idea de llamarle distinto al estadio que puso a México en el mapa del fútbol con el nombre de una de sus grandes culturas.
Antes de Nochebuena del año pasado, Grupo Ollamani vendió el 49% de las acciones del Club América a General Atlantic, un fondo de inversión de Estados Unidos. El valor total del equipo, que incluye al propio estadio, estuvo tasado en unos 490 millones de dólares. Parte de los recursos obtenidos ayudaron a meterle velocidad a las obras en el Azteca.
Un mea culpa ante los retrasos
Un problema que le estalló a Grupo Ollamani fue el tema de los palcos dentro del Azteca. La construcción del complejo deportivo, en 1966, tuvo que ser financiada por inversores privados que pagaron por hacerse de los palcos con un contrato por 99 años, el cual les permitía entrar a cualquier evento, fuera deportivo o musical. Ante la Copa del Mundo de 2026, Televisa y la FIFA tuvieron que negociar con los dueños de estos lugares exclusivos porque, durante los Mundiales, esos sitios los designa la FIFA. En septiembre de 2025, el tema quedó zanjado cuando hubo un acuerdo con los dueños de los palcos, quienes podrán asistir a todos los partidos y el coste lo tendrá que asumir Ollamani. Otro problema que manchó al Azteca fue la venta de boletos para su reapertura, porque el día que iba a comenzar la reventa el sistema de la boletera Fanki se cayó y se tuvo que suspender un día.
El 6 de febrero hubo fuego amigo. Azcárraga aseguró que no coincidía con las fechas que le daban los constructores y las que él había pedido, “pero todo va muy bien. Al principio hubo mucha dificultad, pero todo ha ido mejorando”, contó. También deslizó que se seguirá remodelando el lugar hasta antes del Mundial.
La remodelación del Azteca, la cuarta en su historia, quería contar algo simbólico: tener a otro de los grandes futbolistas en su césped como lo es Cristiano Ronaldo. Una lesión privó de cualquier posibilidad de unirse al grupo de Maradona, Pelé, Beckenbauer, Casillas o Ronaldinho. Y entre tanta obra, tampoco habrá estacionamiento para los aficionados porque todavía no está listo.
- Va a cumplir 60 años en mayo
- Inauguración: el 29 de mayo de 1966
- Ha tenido cuatro remodelaciones (1984-85, 1999-2001, 2013-2016 y 2024-26)
- Albergó el Mundial femenino de 1971
- Sede de partidos de la NFL, conciertos como Shakira o Michael Jackson e incluso la visita del papa Juan Pablo II
- Remodelación en butacas
- Aforo actual: 87.000 aficionados
- Aforo en 1970: 110.000 aficionados
- Habrá 1.000 puntos de conexión Wifi con 40.000 metros de fibra óptica
- Remodelación de baños
- Nuevas zonas exclusivas, llamadas hospitality
- Partidos jugados
en el Mundial de 1970: 10 - Partidos jugados
en el Mundial de 1986: 9 - Partidos que se jugarán
en el Mundial de 2026: 5
- Total de partidos mundialistas: 24
- Remodelación de los vestidores
- Cambio del césped: ahora es híbrido natural
- El recinto contará con 2.000 metros cuadrados de luces LED
- Más de 300 bocinas en todo el estadio
- 200 cámaras para la vigilancia
Créditos:
Fotografía y video: Emiliano Molina
Diseño y maquetación: Mónica Juárez Martín y Ángel Hernández
Edición visual: Mónica González
