El Congreso ratifica a Inés Olóndriz como presidenta de la Autoridad Fiscal | Economía
El guion ha sido el esperado. La candidatura de Inés Olóndriz a la presidencia de la Autoridad Fiscal ha salido adelante, pero sin lograr el respaldo unánime de la Comisión de Hacienda del Congreso. La actual secretaria general de Financiación Autonómica y Local en el Ministerio de Hacienda ha conseguido este miércoles la mayoría absoluta necesaria para formalizar su nombramiento con 19 votos a favor y 17 en contra. El PP y Vox han alegado falta de independencia y han rechazado su designación, mientras que Junts se ha abstenido. Olóndriz ha asegurado que trabajará para fortalecer la autonomía de la institución y no ha rehuido la polémica, sino que ha ido directa al grano: “La Airef solo es útil si es independiente”, ha subrayado. “No puede estar sometida al mandato de ningún Gobierno”.
La candidatura de Olóndriz como sucesora de Cristina Herrero —que a inicios de marzo terminó su mandato— fue aprobada en el seno del Consejo de Ministros hace dos semanas a propuesta del Ministerio de Hacienda. La elección fue seguida de una cascada de críticas tanto dentro como fuera de la arena política, pero no por su perfil técnico, pues hay consenso en que cumple de sobra para ocupar el puesto, sino por las dudas sobre su imparcialidad al ser un alto cargo del departamento dirigido por María Jesús Montero —también de salida para concurrir a las elecciones andaluzas—. La Airef es una institución autónoma e independiente del Ejecutivo, creada bajo impulso europeo tras los años más duros de la crisis financiera con el objetivo de velar por las cuentas públicas y evaluar el gasto de las administraciones.
A la polémica se añade la tensión palpable que en los últimos meses se había generado entre el Gobierno y la institución —sobre todo, pero no solo, a cuenta de la repetición del examen de las pensiones— y que ha estallado en los últimos días: Herrero pidió rendir cuentas de su gestión en la Comisión de Hacienda del Congreso, pero le fue negado, una anomalía que han sacado a relucir los diputados independentistas catalanes este miércoles. En cambio, logró comparecer en la Comisión Mixta para la Seguridad Nacional justo ayer, donde alertó de que el paquete anticrisis recién aprobado por el Gobierno obligará a introducir ajustes un año antes de lo esperado, ya en 2026, para poder cumplir con las reglas fiscales europeas.
Olóndriz ha resumido en su comparecencia sus 35 años de carrera laboral dedicada a las finanzas públicas: economista y funcionaria de carrera, ejerció tanto en el ámbito público como privado, trabajando en el Ayuntamiento de Barcelona y en S&P Global Ratings antes de aterrizar en Hacienda en 2020.
También ha presentado las líneas de actuación que seguirá una vez al frente del organismo, empezando por uno de los caballos de batalla de su antecesora: la falta de alineación entre el marco fiscal nacional y el comunitario. En este campo, ha asegurado que ahondará en el análisis de la solidez y coherencia del marco presupuestario y trabajará para que la entidad tenga la capacidad de forma sistémica de analizar nuevos riesgos, climáticos y energéticos, o medidas e inversiones incluidas en el plan fiscal de ajuste a medio plazo que los Estados miembros deben enviar a Bruselas. En cuanto al área de la evaluación, se ha comprometido a que se convierta en una función permanente de la Airef por ley orgánica y a mejorar el seguimiento de las recomendaciones que se incluyen en las evaluaciones, entre otras medidas.
“En cuanto a mi independencia, quiero ser clara”, ha dicho. “Nunca he militado en ningún partido político ni tengo ninguna aspiración”. Ha recalcado que desde el ministerio se ha ocupado de analizar “escenarios y opciones técnicas”, por ejemplo en el caso de la propuesta de condonación de la deuda autonómica y la más reciente iniciativa para reformar el sistema de financiación, pero que las decisiones siempre han pertenecido al campo político. “¿Cómo se determinará la posición de la Airef sobre esos temas? Como en todos los demás”, ha asegurado, tras evaluarlo con el equipo del organismo. “La Airef tiene un personal altamente cualificado que seguirá trabajando con alta profesionalidad”, ha afirmado. Y ha añadido: “Poner en duda el trabajo de cualquier funcionario que ha tenido la valentía de asumir ciertas responsabilidades no me gusta”.
Los grupos políticos del bloque de investidura han recogido este análisis. “Es una buena candidata para este puesto”, ha dicho la diputada del PNV Idoia Sagastizabal. “Haber trabajado en el Gobierno también aporta experiencia”, ha añadido. En la misma línea se han pronunciado el diputado socialista, la representante de ERC y el de Sumar, Carlos Martín: “Tiene un perfil idóneo para el cargo al que opta (…). Venir de lo público no mancha”. Pablo Sáez (Vox), en cambio, ha indicado que su formación tiene dudas sobre la “imparcialidad e independencia” de Olóndriz debido a su paso por el ministerio. “No cuestionamos ni su valía técnica ni profesional (…). Pero permítannos tener reparos en la idoneidad de su nombramiento”, ha matizado. Un razonamiento similar al del diputado del grupo popular, Pedro Puy: “Mucha apariencia de independencia no tiene”.
Mayoría absoluta
El funcionamiento y constitución de la Airef están rigurosamente establecidos por ley. La normativa otorga al Ministerio de Hacienda la potestad de proponer su presidente —los mandatos son de seis años improrrogables—, una iniciativa que debe ser aprobada después en el Consejo de Ministros y obtener, obligatoriamente, el respaldo de las Cortes para que se formalice. En concreto, la Comisión de Hacienda del Congreso debe aceptar el nombramiento por mayoría absoluta. Si esta circunstancia no fuese posible, se requeriría la mayoría simple del órgano equivalente en el Senado, algo que hasta el momento no ha sido necesario.
El primer presidente de la Airef, José Luis Escrivá, ahora gobernador del Banco de España, fue ratificado en la Cámara baja con 23 votos a favor, 14 abstenciones y solo un voto en contra, mientras que su sucesora y presidenta saliente, Cristina Herrero, obtuvo el apoyo unánime del Congreso.
