Carlos Sainz se resiste a criticar el nuevo reglamento de la Fórmula 1: “No me parece astuto tirar piedras contra nuestro propio tejado” | Fórmula 1 | Deportes
Con algo de retraso y una camisa oscura plagada de patrocinadores, Carlos Sainz (Madrid, 31 años) ha comparecido este lunes en una arteria central de la capital de España junto a Ignacio Rivera, presidente ejecutivo de la Corporación Hijos de Rivera, responsable de Estrella Galicia, para atender a los medios de comunicación y despejar incógnitas sobre el controvertido nuevo reglamento de la Fórmula 1 antes de que la temporada arranque el próximo 8 de marzo en Melbourne (Australia).
“Estamos hablando de diferencias muy grandes en todos los ámbitos, pero la más evidente es la del motor”, ha explicado el piloto de Williams, vencedor de cuatro Grandes Premios y podio en otros 25 durante once campañas en el Gran Circo. “En los test de Bahréin ya lo hemos visto todos. Los coches tienen mucha menos carga aerodinámica, deslizan más y, por tanto, son más difíciles de llevar. Es como si nos hubieran cambiado todo el manual de instrucciones”.
Aun así, el madrileño se resiste a dar un veredicto tajante que sí han brindado dos campeones del mundo, Max Verstappen y Fernando Alonso. El neerlandés aseguró hace solo unos días que los nuevos monoplazas convertían la Fórmula 1 en “una Fórmula E con esteroides”. El asturiano, por su parte, lamentó que la nueva normativa, más limitante que la anterior, permitiría que hasta “un chef” condujera su Aston Martin.

“No me parece astuto tirar piedras contra nuestro propio tejado, especialmente para los que vivimos de esto. Si pasan cinco o seis carreras y no me gusta lo que veo, seré el primero en decirlo. Pero ahora lo que me pide el cuerpo es esperar”, replica Sainz, que también ha respondido este lunes al británico Lewis Hamilton, quien señaló que para entender el nuevo reglamento los aficionados deberían sacarse un título universitario. “No es tan complicado. Yo no tengo título universitario, pero sí selectividad, y con eso me da para entenderlo bastante bien”.
No obstante, el horizonte para Sainz y su Williams no luce esperanzador. No al menos de momento. “Las cosas no se han hecho bien y no hemos llegado preparados”, sentencia el madrileño, que volverá al simulador esta semana antes de volar a Melbourne. “El coche está muy verde, se puede mejorar en todo. Tal vez la fiabilidad sea lo único que se salva según lo visto en Bahréin, pero en todo lo demás hay que trabajar. Al final, todos los equipos vamos a traer muchísimas mejoras a lo largo de la temporada. Tal vez este sea el año con más desarrollo de los monoplazas en la historia de la Fórmula 1”.
Lo que es seguro es que será el primer curso con el circuito de Madring en el calendario, algo que, si bien aún queda lejos (13 de septiembre), ya ha desatado las quejas de partidos políticos y asociaciones vecinales del barrio de Valdebebas, donde aún quedan meses de obras para llegar con todo listo al gran día. “Cada uno es libre de opinar lo que quiera, faltaría más, pero me gustaría que la gente le diera una oportunidad antes de negarse en banda”, plantea Sainz. “Sé que la Fórmula 1 hace ruido y mueve a mucha gente, pero también aporta cosas buenas. Vamos a esperar y analizarlo todo cuando ya haya ocurrido”.
A sus 31 años —serán 32 en septiembre, justo antes de estrenar el trazado de Ifema—, Sainz ya es uno de los pilotos más asentados en la parrilla, algo que no le ha servido para despojarse de un sambenito que no le termina de agradar: el de piloto trabajador. “Me molesta un poco que me metan en ese saco, la verdad”, admite. “En Las Vegas, por ejemplo, tienes que jugártela a 350 kilómetros por hora y frenar más tarde que el resto con las ruedas a diez grados. Y no hice la pole de milagro. Eso no es trabajo, es talento. En la Fórmula 1, o eres rápido, o te vas a casa. Ningún equipo te va a fichar por tu trabajo. A mí tampoco”.
