Carlos Cuerpo, sobre los efectos de la crisis en Irán: “Estamos preparados para reaccionar, igual que hicimos en 2022” | Economía
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha transmitido este martes durante una entrevista en TVE que el Gobierno está siguiendo de cerca el flanco económico de la crisis en Oriente Próximo. La vertiente económica más peligrosa de esta escalada es la energética, con el petróleo y el gas sumando dos jornadas de fuertes subidas que, en caso de prolongarse, impactarán sobre el coste de combustibles y electricidad para empresas y ciudadanos. Preguntado sobre si el Ejecutivo se plantea aplicar bonificaciones, como ya hiciera en los primeros compases de la invasión rusa de Ucrania, Cuerpo ha señalado que aún es pronto, pero sin descartar nada. “Si vemos que acaba viéndose un efecto negativo sobre nuestra economía, estamos preparados para reaccionar y poner sobre la mesa las medidas necesarias, igual que hicimos en 2022”.
Pese a que tanto el barril de crudo como el precio del gas natural han experimentado ascensos meteóricos en solo dos jornadas, el político extremeño ha marcado distancias con la crisis energética desencadenada cuatro años atrás por Moscú. “El gas ayer cerró en torno a los 40 euros [hoy supera los 50 euros por megavatio hora (MWh], en el caso de la guerra de Ucrania estuvimos por encima de los 340 euros”. Es decir, en el caso del gas, todavía debería multiplicarse casi por siete para alcanzar los niveles más elevados de 2022.
El Gobierno, en cualquier caso, ya estudia qué sectores serían los grandes damnificados si la guerra se alarga. Entre ellos sitúa a la industria química, la del acero o la de la cerámica, todos ellos electrointensivos, es decir, muy dependientes del uso de la electricidad para su actividad. Y a transportistas y empresas de logística, por el encarecimiento de los carburantes. El ciudadano de a pie tampoco se libraría. “Estamos mirando el posible efecto para los consumidores a través de dos canales: el directo, en los precios de la electricidad y combustibles; y el indirecto, si acaba aumentando el precio del transporte y de la logística, lo que puede acabar afectando a los productos en los supermercados”, señaló Cuerpo.
El ministro no entró a detallar cuándo se notará en el surtidor el aumento del precio del combustible. Dado que el barril de petróleo y el gas natural solo han cotizado hasta ahora una sesión completa tras el ataque, todavía es pronto para entrar en hipótesis. Eso sí, señaló que si la presión en los mercados energéticos continúa, los encarecimientos son inevitables. “Lo más normal es que, si esta subida se mantiene, en las próximas semanas se acabe notando en los precios de los combustibles”.
La incertidumbre es máxima. El dato adelantado de inflación española fue del 2,3% en febrero, pero vienen meses en los que el efecto base será negativo porque en la primavera del año pasado la energía cayó con fuerza, por lo que si ya se atisbaban subidas del IPC en los meses venideros, la tensión en el golfo Pérsico no hace más que aumentar las probabilidades de un repunte de los precios.
Al igual que Cuerpo, el Banco Central Europeo ha insistido en que un conflicto breve no tendría el mismo efecto sobre la inflación que uno prolongado. En una entrevista con el Financial Times, el economista jefe del BCE, Philip Lane, ha asegurado que “la magnitud del impacto y las implicaciones para la inflación a medio plazo dependen de la escala y duración del conflicto”.
