Atlético de Madrid, defender cuatro goles que valen una final de la Copa del Rey | Fútbol | Deportes

Cuando finalizó el encuentro de ida en el Metropolitano, Diego Simeone estaba muy satisfecho por la exhibición ofrecida. Pero entre bambalinas lamentó no haber logrado un quinto gol que ya sí consideraba que podría haber cerrado de manera definitiva las semifinales de la Copa.
En otros momentos de la era Simeone, que el Atlético de Madrid se presentara en un partido de vuelta con cuatro goles de ventaja convertía en una quimera imposible cualquier intento de remontada por parte de sus rivales. Eran los tiempos de aquel equipo rocoso e impenetrable de los Godín, Miranda, Giménez, Gabi, Tiago, Filipe, Juanfran o Raúl García, tenido por el mejor del mundo en la defensa de los espacios. Ese Atlético tan sólido ya no existe, incluso aunque Oblak, suplente esta noche, haya seguido coleccionando el trofeo Zamora al portero menos goleado. Transmite el equipo rojiblanco, en más partidos de lo que desearía su entrenador, sensación de vulnerabilidad defensiva.
El intento por evolucionar el juego asumiendo más riesgos con y sin balón y los perfiles de las contrataciones han contribuido a enterrar parte de la solidez defensiva que caracterizó al Atlético de Simeone. La manida contundencia en las áreas que tanto pronuncia ahora en las derrotas o en las victorias, por entonces solo hacía referencia al área rival. La propia era invulnerable hasta desquiciar a sus rivales más sofisticados, incluido el Barça de Messi o el Bayern de Guardiola.
Esa debilidad defensiva que deja entrever ahora el Atlético pone el foco en los costados que atacarán Lamine Yamal y Raphinha. La capacidad goleadora del Barça de Hansi Flick cuando se desboca genera respeto en Simeone. “Vamos a encontrarnos un rival muy bueno, que tiene un juego muy ofensivo, abierto, con personalidad, con jugadores muy buenos individualmente y con un juego colectivo que ya ha demostrado la temporada pasada y la actual, que está siendo de los más competitivos en Europa y en la Liga”, aseguró sobre el Barça.
Las dudas sobre la capacidad defensiva del Atlético más la potencia ofensiva del Barça han generado cierta incertidumbre en los mentideros futbolísticos de Barcelona y Madrid. Ayer, cuando fue preguntado por qué opinaba de que con cuatro goles de ventaja aún se dudara del pase del Atlético a la final de Copa, Simeone cortó, incómodo, el asunto. “¿Quién lo dice? No opino sobre lo que dicen los demás”, espetó el técnico para zanjar el tema. El preparador argentino es consciente de que una hipotética eliminación sería una debacle de difícil digestión para él, para sus jugadores, para el club y para la hinchada.
Tras trece años, el Atlético tiene más a mano que nunca disputar una final de Copa por esos cuatro goles que deben ser un potosí a defender. Sobre el cómo lo hará, Simeone dejó entrever una posibilidad cuando fue cuestionado por la emergente mejor versión de Lamine Yamal en los últimos partidos. “Es un jugador individualmente muy bueno, desequilibrante y, sobre todo, en el último tramo del juego. Tendremos que aprovechar nosotros la posibilidad que también nos da la parte ofensiva para atacar por ese sector y llevarlo por ahí al lugar donde se siente más incómodo, que es defendiendo”, advirtió sobre Lamine. Defenderse atacando las espaldas de Lamine, vino a decir Simeone. Otra señal de una evolución iniciada hace un lustro que ya le deparó la Liga de 2021 y puede que la Copa de este 2026.
