Todos quieren fondos de pensiones, pero nadie quiere financiarlos

Prosigue la muerte lenta de los fondos de pensiones individuales iniciada en 2021 a manos de la última reforma del Gobierno, mientras los colectivos se estancan en modo supervivencia, consecuencia también de la política del Gobierno y de la pasividad y desinterés de empresas y sindicatos. Todos quieren la existencia de un poderoso sistema de pensiones complementarias de gestión privada, pero nadie quiere financiarlo: las empresas rechazan un coste laboral adicional, el mismo que invocan los sindicatos como primera fórmula de capitalización, y el Gobierno se aferra a un cicatero incentivo fiscal para no perder recursos. Sólo los ciudadanos y la industria financiera quieren ampliar el campo de acción, unos conscientes de que la Seguridad Social está sometida a un estrés de solvencia, y la otra estimulada por el legítimo reforzamiento de su negocio.
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