Sayonara, humanos

Todos conocemos la frase. Incluso alguna vez la hemos dicho en broma: “Sayonara, baby”. Se hizo famosa gracias a Arnold Schwarzenegger en Terminator 2: El juicio final, aunque con la voz inconfundible de Constantino Romero. Lo curioso es que en la versión original decía: “Hasta la vista, baby”. En España, se tradujo por “Sayonara, baby” para conservar la gracia de la expresión extranjera. Para los más pesimistas, este “Sayonara, baby” podría convertirse en el mensaje que la IA escriba algún día sobre nuestra lápida, la de la humanidad extinguida. Lo que hace muy poco pertenecía al mundo de la ciencia ficción es ahora uno de los mayores retos económicos, científicos y filosóficos de nuestro tiempo.
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