La turra del Balón de Oro

A tres semanas de la gala (sí, todavía quedan tres semanas) del Balón de Oro, la carrera por el premio es ya casi indistinguible de la temporada de premios de Hollywood. A las giras promocionales solo le faltan carteles luminosos en Times Square y entrevistas en algún late night como el de Jimmy Fallon. Hay quien compara esta edición con la de 1977, cuando Allan Simonsen, Kevin Keegan y Michel Platini se repartieron el galardón en un podio reñidísimo. Pero a ver quién se imagina al bueno de Keegan llamando a la prensa afín para recordar lo bien que jugó en el mes de mayo. Ni siquiera en la década de Messi y Cristiano, que fue casi una guerra fría de trofeos, la cosa pasó de alguna indirecta en zona mixta. Cristiano decía que era el mejor, sí, pero lo hacía describiendo un rasgo del carácter propio.
