Canadá busca dinero extranjero para sus aeropuertos | Carta del corresponsal

Mark Carney continúa con su estrategia para hacer de Canadá un país menos dependiente de EE UU. Para el primer ministro, un elemento clave es aumentar los vínculos con otras zonas del mundo por los órdagos comerciales de su vecino del sur. Su acercamiento con varios países asiáticos así lo refleja; también sus frecuentes viajes a Europa. El último de ellos puso sobre la mesa una cooperación del más alto nivel con la UE. Falta ver si Canadá será “miembro asociado” o si consigue un “acuerdo estratégico” sin parangón.
Otro pilar de esta estrategia es la puesta en marcha de una larga lista de proyectos en suelo canadiense para impulsar la economía local. Sin embargo, para ello se requiere mucho dinero que las arcas públicas no pueden cubrir por sí solas. Por eso se buscan inversores extranjeros que ayuden a costear los proyectos. A mediados de septiembre tuvo lugar en Toronto una cumbre que convocó a un centenar de gestores de fondos de inversión, como parte de una meta ambiciosa: atraer un billón de dólares canadienses (unos 620.000 millones de euros) durante los próximos cinco años. “Nuestro objetivo es simple: convertir a Canadá en el lugar más atractivo del G7 para invertir”, declaró Carney en esta cita, presentando a su país como un mercado “estable y predecible” que cuenta además con atrayentes ventajas fiscales.
Los participantes fueron invitados a invertir en sectores como la minería, la energía, la inteligencia artificial y las infraestructuras. En el marco de este evento, Carney anunció su intención de abrir la puerta al sector privado para gestionar los aeropuertos de Toronto, Montreal, Vancouver y Calgary, los cuatro de mayor importancia en el país. Carney dijo que sería por medio de concesiones.
El primer ministro subrayó que el Estado canadiense conservará la propiedad de los terrenos y activos, además de todo lo relacionado con las normas de seguridad. Asimismo, apuntó que la mayor parte de los beneficios serán invertidos en los aeropuertos regionales. Actualmente, las operaciones en la mayoría de las terminales aéreas de Canadá están gestionadas por autoridades independientes que reinvierten las ganancias en estas infraestructuras. Ottawa espera que algunos fondos de pensiones canadienses que ya cuentan con experiencia en el ramo aeroportuario participen en la aventura.
Intensos debates
La apertura de estas instalaciones a la iniciativa privada es un tema que ha provocado debates en países que han dado el paso o que se plantean hacerlo. El Gobierno de Carney insiste en las ventajas en términos de creación de capital, optimización comercial y mejora del servicio. La autoridad que gestiona el aeropuerto de Vancouver ha ofrecido su colaboración al Ejecutivo en este proyecto, a modo de generar “un valor económico sostenible”. A su vez, diversos expertos canadienses coinciden en la necesidad de hacer cambios al modelo actual, aunque las opiniones son variadas respecto a lo que hay que conservar y modificar.
Yves-François Blanchet, líder del Bloque Quebequés, ha criticado que “los pasajeros y los contribuyentes serán los grandes perdedores de esta reforma, impulsada en beneficio de los círculos financieros internacionales”. El Nuevo Partido Democrático expresó que el cambio tendrá como consecuencia pérdidas de empleo y malas condiciones laborales para el personal aeroportuario. A este respecto, dos centrales sindicales que representan a estos trabajadores denuncian que la prioridad para los concesionarios será maximizar los beneficios. El Gobierno de Carney ha precisado que aún queda trecho por recorrer y detalles espinosos por pulir.
El pasado mes de abril, coincidiendo con la actualización del presupuesto, el Gobierno liberal canadiense ya avanzó que estudiaba distintos escenarios relacionados con las inversiones aeroportuarias. Tres meses después, el 53% de los consultados en un sondeo de Nanos Research dijo oponerse a la inyección de dinero privado entre otros motivos por temor a que suban los precios si los fondos extranjeros se hacen con la gestión de los aeropuertos canadienses.
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