Partizán de Fuenlabrada, mucho más que un nombre

Más de 2.000 kilómetros separan Fuenlabrada de Belgrado, y sin embargo un fuerte cordón umbilical une a ambas ciudades desde principios de los años noventa. La guerra en Yugoslavia mandó al exilio al mítico equipo de baloncesto que en 1991 dirigía un joven Zeljko Obradovic después de pasar de la noche a la mañana de jugador a entrenador. La FIBA decidió que no podía disputar sus partidos europeos en casa y comenzó la búsqueda de un nuevo hogar que lo acogiera. Lo encontró donde nunca hubiera imaginado, en Fuenlabrada, una población al sur de Madrid de entonces apenas 77.000 habitantes.
