El precio de la desconfianza

Todo orden monetario descansa en la promesa de que quien guarda su ahorro en la moneda de otro confía en que este otro no lo usará en su contra. Desde los años 50 del siglo pasado, los mercados financieros se nos presentaban como una infraestructura técnica, casi neutral, por la que el excedente de ahorro del mundo viajaba hacia la deuda de las democracias avanzadas guiado solo por la rentabilidad y el riesgo. Sin embargo, esta ilusión, aunque tranquilizadora en su momento, posiblemente la estemos perdiendo.
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