Bruselas quiere menos papeles y más control para saltar a la Bolsa

Bruselas quiere reducir las barreras para cotizar en Bolsa. Para conseguirlo ha promulgado un ambicioso paquete legislativo: el EU Listing Act. La norma, de dimensiones mastodónticas, entró en vigor en junio y supone un auténtico terremoto en la regulación de los instrumentos financieros. El objetivo es claro: simplificar el acceso a los mercados y las operaciones de las cotizadas, en especial para empresas pequeñas. La duda radica en saber si la eliminación de estos trámites y de estas barreras burocráticas bastará para que más empresas encuentren atractivo financiarse en Europa.
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Admisión y colocación por separado
El procedimiento simplificado de salida a Bolsa, el BME Easy Access, diseñado por las autoridades españolas, separa en el tiempo dos fases clave: la admisión bursátil y la colocación de acciones. Según Alejandro Fernández de Araoz, exige una capitalización mínima de 500 millones de euros, con posibles excepciones de la CNMV, y una valoración independiente que fije el precio de referencia. Las empresas disponen de 18 meses para alcanzar el capital flotante requerido. Durante ese periodo, solo negocian inversores profesionales y siempre mediante bloques. Las obligaciones de gobierno corporativo, transparencia y abuso de mercado rigen desde la admisión: la fórmula da margen para elegir cuándo distribuir las acciones, pero no permite posponer las responsabilidades propias de una cotizada.
