Florista, tapicero o ebanista: las profesiones sin titulación universitaria son las menos expuestas a la IA

La primera sacudida que produjo la IA, antes que en el mercado bursátil, fue en la lista de trabajos potencialmente amenazados por esos nuevos procedimientos. A grandes rasgos, los oficios resisten mejor el desafío, mientras que labores como la ingeniería, la gestión o la abogacía corren mucho más peligro de ser suplantadas por procedimientos automáticos. Una reciente clasificación oficial estadounidense sitúa casi todas las profesiones biosanitarias, desde masajista, a enfermera, fisioterapeuta o protésico dental, entre las más blindadas. En general, cualquier profesión que utilice las manos es por ahora, poco sustituible. De tapiceros a lijadores, pasando por bailarines, ebanistas, floristas o cerrajeros, la lista de los oficios que tienen una baja exposición a la IA es larga. Además de la coincidencia del trabajo manual, muchas también comparten la ausencia de formación universitaria para desempeñar el oficio.
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