Nuria Varela-Portas (Pazo de Vilane): “Me gusta pensar y, probablemente, pienso más de lo que hablo” | Entrevistas Afterwork | Negocios

Nuria Varela-Portas (Lugo, 1969) es cofundadora y directora general de Pazo de Vilane, empresa gallega productora de huevos de gallinas camperas y edificio histórico del siglo XVII que pertenece a su familia desde hace 12 generaciones. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, a los 26 años cambió Londres por Antas de Ulla, la aldea lucense en la que se ubica la compañía. Controla 250.000 gallinas entre las propias y las de los colaboradores y da empleo a 65 personas.
Pregunta. ¿Qué plato con huevo nunca falta en tu mesa?
Respuesta. El plato que más satisfacción me produce son los huevos rellenos que preparaban mi abuela y mi madre. Cada vez que los hago me acuerdo de ellas y de las reuniones familiares. Es un plato muy ligado a los días de fiesta.
P. ¿Qué hace cuando no trabaja?
R. Me encanta pasear por el campo con mis perros, compartir tiempo con mis amigas, hacer deporte, viajar y leer. Soy una persona que disfruta intensamente de la vida y procuro dedicar tiempo a muchas aficiones.
P. ¿Cómo consigue desconectar completamente?
R. Hay dos lugares donde desconecto al cien por cien. El primero es la playa de Carnota, en la Costa da Morte. Es una playa de siete kilómetros, situada en un parque natural, y allí mi mente se queda completamente en blanco. El segundo es la montaña. Desde muy joven practico esquí y allí desaparece cualquier pensamiento relacionado con la empresa. Solo existen la nieve, las montañas y el paisaje.
P. Se cuida mucho?
R. Sí. Sobre todo, cuido mucho mi alimentación. Mi abuelo era vegetariano, algo muy poco habitual a principios del siglo XX. En casa siempre hemos dado mucha importancia a comer bien. No consumo alimentos ultraprocesados. Intento que todo sea natural y de proximidad. Vivo al aire libre y respiro aire limpio. También hago ejercicio de forma moderada: voy un poco al gimnasio, practico yoga, camino y, cuando puedo, esquío. En definitiva, intento llevar una vida razonablemente saludable.
P. ¿Qué tipo de cine le gusta?
R. No soy muy aficionada a las pantallas ni suelo ir al cine. Aquí no tengo salas cerca, así que veo películas en plataformas. Prefiero las que hablan de las personas y de la vida, que invitan a reflexionar. Me interesan especialmente las historias relacionadas con las mujeres y el feminismo. No me atraen las violentas ni las de acción. Me gusta mucho el cine oriental, el francés y también el iraní.
P. ¿Qué género de literatura es su preferido?
R. Me gusta mucho la poesía. Mi marido es poeta y disfruto especialmente con sus poemas porque recogen, de alguna manera, la historia de todo lo que hemos vivido aquí. También leo mucha novela y bastante ensayo sobre management. Ahora estoy leyendo La estrategia son las personas, un libro muy alineado con la forma en que me gusta dirigir nuestra empresa.
P. ¿Tiene algún viaje pendiente?
R. Sí. Me gustaría volver a China. Estuve allí hace unos 14 años, en un momento en el que el país estaba iniciando la transformación que hoy conocemos. Me impresionó muchísimo y tengo mucha curiosidad por comprobar cómo ha evolucionado. También me encanta viajar a Argentina porque allí tenemos amigos. En realidad, me gusta viajar para visitar a personas, no hacer turismo convencional. Prefiero conocer los países desde dentro, compartir tiempo con la gente, sentarme en una plaza a tomar un café y observar. No me gusta correr para verlo todo.
P. ¿Ha pensado alguna vez en la jubilación?
R. Sí, pero siempre me imagino viviendo aquí, en Galicia. Quiero seguir disfrutando de mi casa, de los bosques, de los ríos, de las playas y de este patrimonio natural que considero un auténtico privilegio. Elegí vivir aquí y, con 57 años, estoy convencida de que acerté. Encontré mi lugar en el mundo y vivo en paz. Para mí no es simplemente un trabajo; es una forma de vivir.
P. ¿Qué virtud admira más y qué defecto no soporta?
R. La virtud que más admiro es la resiliencia: la capacidad de afrontar las dificultades con valentía y seguir adelante. Y el defecto que peor llevo es la deslealtad.
P. ¿Le queda algún sueño por cumplir?
R. En realidad, ya cumplí el más importante. Cuando terminé la carrera y me fui a Londres comprendí que no quería vivir ni allí ni en Madrid. Escribí una carta a mis padres —que todavía conservo— en la que les decía que quería volver para poner en marcha un proyecto empresarial. Llegué a una aldea donde era la persona más joven. Apenas quedaban unos pocos vecinos mayores. Aquella experiencia me enseñó muchas cosas y me hizo reflexionar sobre cómo la vida en el campo te enfrenta a ti mismo. Siempre he sido una persona muy reflexiva. Me gusta pensar y, probablemente, pienso más de lo que hablo.
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