La nube de la IA toca tierra: la inversión en infraestructuras roza los 1,5 billones de dólares este año y pone en jaque los recursos del planeta

El momento de los picos y las palas ha llegado para la inteligencia artificial (IA). Durante la fiebre del oro en California, los comerciantes de estas herramientas vieron cómo su negocio se elevaba como la espuma, aupado por la delirante demanda de instrumentos para extraer el mineral. La industria que sustenta a ChatGPT o Claude atraviesa un momento muy similar. La carrera por construir el mejor gran modelo de lenguaje no solo depende de miles de líneas de código, sino de un ecosistema complejo que consume electricidad y demanda chips, agua, redes, suelo, hormigón, minerales, permisos y una cadena de suministro que no descansa ni un solo día.
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