EE UU dispara la venta de combustible de aviación a España tras la crisis de escasez por la guerra de Irán | Economía

La pasada primavera se dispararon todas las alarmas en Europa por la escasez de combustible para la aviación debido al corte de suministro que provocó la incursión bélica de Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo. La situación se tensó hasta el punto de que algunas aerolíneas tuvieron que recortar vuelos y otras elevar con fuerza el precio de los billetes ante la escalada de precios del queroseno. Las principales petroleras españolas (Repsol, Moeve y BP) ya advirtieron al Gobierno en abril que el suministro no estaba 100% garantizado para junio y que estaban trabajado para lograr el abastecimiento necesario. En este contexto de escasez, Estados Unidos ha disparado sus ventas de carburante de aviación -conocido como jet- a España, según los datos recopilados por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores).
El país norteamericano apenas ha enviado queroseno a España a lo largo de la historia, con entregas puntuales sin apenas continuidad en el tiempo. Sin embargo, entre los meses de abril y junio, cuando la tensión en los mercados energéticos se disparó por el cierre del estrecho de Ormuz, los operadores estadounidenses han enviado casi 190.000 toneladas de jet, convirtiendo así al gigante americano en el principal exportador a España de este combustible para aviones a mucha diferencia de cualquier otro país, incluidas las potencias petroleras árabes. Es la primera vez que Estados Unidos encadena tres meses seguidos de entrega de queroseno a España en la serie estadística.
La mayor descarga, nunca antes registrada en un solo mes, se produjo en junio, justo cuando los operadores nacionales albergaban más dudas de que su producción fuera suficiente. El primer mes del verano, cuando se multiplica el tráfico aéreo por las vacaciones y el turismo, EE UU exportó 100.000 toneladas de queroseno. Esa cantidad representa más del 15% de las necesidades totales en un mes para todo el tráfico aéreo en España, según se desprende de los datos de Cores.
Pese a que la guerra en Oriente Próximo continúa y la situación sigue siendo tensa en los mercados energéticos, el tráfico aéreo ha podido mantener su operativa. No obstante, los precios del carburante se han descontrolado como consecuencia del recorte de oferta habitual que proporcionan los países del golfo Pérsico. Aerolíneas como Volotea llegaron a incluir un recargo en sus billetes en primavera. Lufthansa suspendió 20.000 vuelos para ahorrar combustible; e IAG, la matriz de Iberia o Vueling, admitió un impacto de 2.000 millones de euros por el incremento de precios del jet. La propia compañía aérea dirigida por Luis Gallego advirtió en su reunión con analistas esta primavera que Estados Unidos había duplicado las exportaciones de queroseno a principios de abril.
Desde entonces, las exportaciones desde el país liderado por Donald Trump no han parado de crecer. Según al U.S. Energy Information Administration (EIA), la oficina de estadística energética americana, las exportaciones de queroseno al resto del mundo están en niveles históricos. Si hasta febrero, antes del ataque a Irán, se vendían al exterior algo más de 200.000 barriles por día, a finales de agosto, y sin la situación energética con visos de solucionarse, ya se exportan más de 400.000 barriles diarios.
En este periodo, los márgenes de refino de las compañías petroleras que venden el jet y otros combustibles se han ensanchado. No en vano, el gasóleo A y la gasolina 95, los más usados en el transporte por carretera, están en niveles récord, rozando en algunas estaciones de servicio los dos euros por litro. Esta situación ha obligado al Gobierno de España a intervenir y rebajar impuestos a los combustibles para tratar de paliar el golpe al bolsillo de los ciudadanos y tratar de evitar que la inflación se desboque.
Las grandes petroleras españolas, que además son potencias refineras y producen buena parte del diésel y también del combustible de aviación que se consume en España, han experimentado un fuerte aumento de sus resultados durante los meses de guerra. Repsol elevó su beneficio un 265% en la primera mitad de 2026 con respecto al año anterior. En ese periodo, su área industrial, que abarca la actividad de sus cinco plantas de refino ubicadas en España, engordó considerablemente sus cifras: el resultado neto ajustado ascendió a 1.243 millones de euros, 1.140 millones más que en el primer semestre del año pasado (afectado negativamente entonces por el apagón en la península Ibérica).
La misma línea de mejora drástica se comprobó en los resultados de Moeve, que también suma dos refinerías en la península Ibérica. La antigua Cepsa ganó un 65% más en la primera mitad del año. El desempeño del negocio energético pasó de un resultado bruto de explotación (ebitda) de 564 millones entre enero y junio de 2025 a 945 millones de euros en el mismo periodo un año más tarde. Esto refleja para la compañía “un gran rendimiento operativo, con unas elevadas tasas de utilización y unos márgenes de refino sólidos que respaldan estos resultados”.
Estas cifras dan prueba del fuerte incremento de resultados de todas las petroleras a nivel global y del particular buen resultado para las empresas con capacidad de refinar queroseno y vender combustible de aviación. Ahí destaca particularmente el desempeño de las operadoras de Estados Unidos.
El queroseno no es el único combustible exportado del que Estados Unidos ha salido beneficiado por los distintos conflictos bélicos. Desde que se produjo la invasión de Rusia a Ucrania, también está incrementando con fuerza las ventas de gas al resto del mundo. Y España, en este sentido, ha elevado igualmente sus compras de este producto a la primera potencia mundial.
El pasado 2025, primer año completo de Donald Trump en la Casa Blanca en su segundo mandato, España duplicó las compras de gas al país norteamericano. Ese aumento de las compras de gas se produjo después de que la Administración Trump rebajara el nivel de aranceles a la Unión Europea a cambio del compromiso europeo de ampliar las compras de hidrocarburos a su país. Bruselas se comprometió a importar productos energéticos estadounidenses, incluidos gas natural licuado (LNG), petróleo crudo y combustibles nucleares, por un valor total aproximado de 750.000 millones de dólares en unos tres años (unos 643.000 millones de euros al cambio actual).
