Hugo González inaugura con una plata el medallero español en los Europeos de Natación | Deportes

Hugo González de Oliveira se convirtió en el quinto nadador más rápido de la historia en 200 metros de estilos combinados, este domingo en la final de la especialidad disputada en los Europeos de París. La marca, 1m 54,44s, sirvió al español para presionar hasta el último centímetro de piscina a Hubert Kos. El húngaro, nadador formidable, se vio atacado por el español en el último 50 y por poco no rinde el oro. Kos debió exprimirse al máximo en un desenlace singular que resolvió por una uña: 1m 54,24s, récord europeo, y un tiempo que le sitúa como el cuarto nadador más veloz de siempre.
La ausencia de Léon Marchand alteró la prueba por completo. El francés, que posee el récord mundial, debió darse de baja por un problema en el aductor de la pierna derecha, circunstancia que le impedía ejecutar la patada de rana del parcial de braza. El público de París perdió a su ídolo en una carrera en la que nadie se esperaba lo que sucedió. Imponente desde su estatura y su envergadura, Kos, campeón olímpico de 200 espalda, se presentaba como el hombre que monopolizaría la competición. Pero desde la salida se verificó que la final se resumiría en un duelo de dos. Kos hizo el primer largo en 23,82s. Se suponía que su sello, la espalda, el estilo que mejor domina, el que le convierte en un nadador único en el mundo, le llevaría a abrir una brecha decisiva. Pero Hugo González le siguió de cerca en 24,43s y tras el viraje volvió a resistir al húngaro en la mariposa, el otro de sus terrenos favoritos. Al paso por los 100, ecuador del periplo, Kos lideraba con dos segundos de ventaja sobre el español, que marchaba segundo. Ese fue el triunfo de Hugo González. En lugar de resignarse, al salir del viraje del 100 resolvió elevar el ritmo.
La carga de Hugo González en el parcial de braza —33,17s contra 33,98s de Kos— provocó una aceleración general en la cabeza de la carrera. Kos se sintió apretado en un terreno en el que se veía emperador. Durante los primeros 45 metros del último largo, el correspondiente al crol, su contrincante le alcanzó y durante unos instantes se le puso por delante. Solo un arrebato de rabia salvó el campeonato del atribulado Kos en las dos brazadas definitivas.
“Me voy con un sabor agridulce porque he perdido el oro por dos décimas de segundo”, lamentó el mallorquín, que tras acabar su ciclo en la Universidad de California, en Berkeley, se ha instalado en el CN Terrassa a las órdenes de Raúl Navalón. “No puedo quejarme porque he batido el récord de España por dos segundos. Y no me lo esperaba, la verdad”.
La arremetida de Hugo González forzó a Kos. El campeón olímpico de 200 espalda, que se entrena en Texas con Léon Marchand bajo las órdenes de Bob Bowman, batió el récord de Europa e inscribió su nombre por detrás de los hitos que grabaron los tres más grandes. El récord absoluto en poder de Marchand (1m 52,69s), y los récords precedentes de Lochte (1m 54,00s) y Phelps (1m 54,16s). El póker de los más rápidos en la especialidad que premia polivalencia y velocidad. Un grupo al que se adhirió el estadounidense Shaine Casas el año pasado en el Mundial de Singapur (1m 54,30s) y Hugo González, que a sus 27 años, edad tardía, ha demostrado con su 1m 54,44s lo que llevaba dentro desde hacía mucho tiempo, incluso en sus decepcionantes Juegos de 2024.
Bronce de Laura Cabanes
La plata de Hugo González, que fue campeón europeo de 200 estilos en 2021, supuso la primera medalla de España en los Europeos de Natación en línea que se celebran en París desde el lunes pasado. En la siguiente prueba de la tarde, Laura Cabanes le siguió en el medallero con el bronce en los 200m mariposa. Su tiempo 2m 7,21s, queda muy lejos de los 2m 4,79s del récord de España que estableció Mireia Belmonte en 2013, pero le sirvió para adelantar a la irlandesa Ellen Walshe (2m 7,40s) y ponerse en la estela de Elena Bach y keana McInnes, segunda y primera respectivamente en una prueba que refleja la condición rezagada de la natación europea en esta prueba.
