Eusebio Cáceres y Moha Attaoui encuentran la paz y el impulso en los Europeos de Birmingham

Miltiadis Tentoglou alegremente despeluzado, ojos dormilones, salta como los ángeles (8,26m); el cabello abundante, primoroso corte, de Mattia Furlani, se eriza espantado cuando cae tras su primer salto, desequilibrado y chillando, el isquio de su muslo derecho quebrado, y Eusebio Cáceres, maestro de todo, y un niño de nuevo, vuela con el viento (+3,1) que le empuja en el aire como haría con una cometa después de una batida perfecta, muy ajustada, salta 8,24m y exclama: “Cuando ya tienes 35 años te dicen que el resto de tu vida de atleta es un regalo, pero para mí es un nuevo comienzo”. Luego, carga su mochila y se marcha de la pista charlando alegre con el griego, doble campeón olímpico y favorito para sumar un cuarto título europeo a los dos olímpicos y al mundial que ya ha ganado.
