El orgullo de Demi Vollering, ganadora en Niza de su segundo Tour de Francia

Las campeonas entran solas en el Paseo de los Ingleses, y ninguna como Demi Vollering, que lo hace dos veces, una el sábado, otra el domingo; una por el este, otra por el oeste; una de blanco de campeona de Europa, la segunda, de amarillo rutilante, brillantísima, sonriente como al final de un paseo gozando de la brisa, después de una batalla victoriosa sin compasión ni piedad con Kasia Niewiadoma. Con su tercera victoria de etapa en una carrera de la que solo perdió el control en la ascensión al Mont Ventoux el jueves, Vollering, de 29 años, se convierte en la primera ciclista que gana dos Tours en la década, la primera también que gana Giro y Tour la misma temporada, y también las clásicas más importantes, Lieja, Flecha, Flandes, y no ganó la Amstel (quedó tercera, y Niewiadoma segunda) porque aquel día de abril a las afueras de Maastricht, con un ataque de puro instinto, una decisión instantánea de las que cambian la vida para siempre, le dio por nacer como campeona a Paula Blasi. Ganó la gran clásica holandesa por delante de las dos mejores del mundo y cuatro meses después, con ellas sigue, a los 23 años, en la gran carrera. Esprinta para ser segunda en la gran avenida de la playa de Niza, un minuto después de Vollering, y sella un magnífico quinto puesto final en su debut en la grande boucle.
