Italia vuelve a llamar a Mancini para levantar a una Azurra en horas bajas | Fútbol | Deportes

Después de unos días de desconcierto que han sacudido al calcio, la federación italiana de fútbol ha vuelto a encomendar a Roberto Mancini la tarea de reconducir el rumbo de la Azzurra. El italiano ha sido finalmente el hombre elegido para dejar atrás el caos y alumbrar la tan ansiada reconstrucción. El presidente de la federación, Giovanni Malagò, ha anunciado este martes su decisión de devolver el banquillo de la selección nacional al entrenador que la condujo al título de la Eurocopa en 2021.
El accidentado proceso para encontrar un nuevo seleccionador acabó llevándose por delante también al director técnico de la federación, Paolo Maldini, y a su colaborador, Leonardo, que dimitieron apenas un par de semanas después de llegar al cargo, tras el frustrado intento de nombrar a Andrea Pirlo. Malagò ha tratado de cerrar esa etapa con el nombramiento de Claudio Ranieri como nuevo director técnico. El miércoles será la presentación oficial de los nuevos fichajes, que pondrá fin a una de las búsquedas de entrenador más convulsas que se recuerdan en el fútbol italiano.
La elección de Mancini llega tras una rocambolesca carrera de obstáculos en la búsqueda del técnico que deberá guiar la reconstrucción de la Azurra, una selección tetracampeona del mundo en horas bajas que ha quedado fuera de los tres últimos Mundiales.
En un primer momento, hace tan solo unos días, la FIGC tanteó a Pep Guardiola, que declinó la propuesta. Al mismo tiempo también sondeó a Carlo Ancelotti, que respondió que no estaba dispuesto a abandonar a la selección brasileña. Ante esas negativas, el entonces director técnico de la federación, Paolo Maldini y su colaborador Leonardo apostaron por Andrea Pirlo, pero su nombramiento acabó frustrándose por la polémica generada por sus vínculos comerciales con la casa de apuestas rusa Fonbet.
El caso Pirlo fue el colofón a unos días frenéticos de idas y venidas y acabó desencadenando un terremoto. La salida de Maldini y Leonardo obligó a Giovanni Malagò, elegido también recientemente presidente de la federación, a reconducir una situación que amenazaba con agravar la crisis deportiva e institucional de la Azzurra.
El presidente de la federación ha asumido personalmente la responsabilidad de haber frenado el nombramiento de Andrea Pirlo como seleccionador. Y ha restado dramatismo a la salida de Paolo Maldini. Malagò ha negado que existiera “ningún conflicto, polémica o enfado” con el exdirector técnico y ha asegurado que ambos decidieron, “con el máximo respeto y de común acuerdo”, que había llegado el momento de “separar sus caminos”.
Giovanni Malagò ha optado finalmente por una apuesta segura y ha decidido refugiarse en la amplia experiencia de Mancini. El técnico, de 61 años, afrontará su segunda etapa como seleccionador italiano. En su primer ciclo, entre 2018 y 2023, también se encontró un panorama desfavorable, reconstruyó un equipo traumatizado que venía de quedarse fuera del Mundial de Rusia y conquistó la Eurocopa de 2021. Aunque más tarde no pudo evitar que Italia enlazara una segunda ausencia consecutiva en un Mundial, el de Qatar 2022, al caer en la repesca ante Macedonia del Norte, un duro golpe – aunque no sería el último – para una selección acostumbrada a competir por los grandes títulos.
El nuevo seleccionador tendrá poco margen para preparar su regreso. “El tiempo apremia”, ha reconocido Malagò. En septiembre arrancará la Liga de Naciones, donde Italia deberá enfrentarse a Turquía, Bélgica y Francia, en un torneo que servirá como primera prueba para un equipo obligado a recuperar la competitividad tras años de decepciones internacionales.
Roberto Mancini regresa al banquillo de la selección italiana con la misión de volver a levantar a una Azzurra en crisis, iniciar un nuevo ciclo y tratar de repetir el éxito de la Eurocopa de 2021, el mayor logro del fútbol italiano en la última década, considerado un ‘oasis’ una larga etapa de decepciones.
Aunque el reto, esta vez, es aún mayor. Si en 2018 asumió el encargo de reconstruir una selección sacudida por su ausencia en el Mundial de Rusia, ahora regresa para afrontar un desafío todavía más exigente, después de que Italia haya encadenado tres ausencias consecutivas en la Copa del Mundo.
En esa primera etapa en la nacional, con él en el banquillo, Italia recuperó un estilo de juego reconocible y volvió a competir entre las grandes selecciones europeas. Aquella Italia de Roberto Mancini permaneció 37 partidos consecutivos invicta entre octubre de 2018 y octubre de 2021, estableciendo entonces un récord en el fútbol de selecciones masculinas. España igualó esa marca al vencer a Francia en las semifinales del Mundial de este año y la superó al conquistar la final, alcanzando 38 encuentros sin perder.
Mancini ahora tendrá que impulsar además el relevo generacional en una selección que ya no cuenta con buena parte de los protagonistas de la Eurocopa conquistada hace cinco años.
Su nombramiento pone fin a varios meses de incertidumbre en la federación italiana. La selección estaba sin entrenador desde abril, cuando Gennaro Gattuso presentó su dimisión tras quedarse fuera del Mundial de 2026.
Junto a Mancini llega Claudio Ranieri, que se estrenará como nuevo director técnico. Su función será coordinar el proyecto deportivo de la federación y trabajar codo con codo con el nuevo seleccionador, cuya designación, según aseguró Malagò, fue consensuada entre ambos.
Ranieri, de 74 años, es una de las figuras más respetadas del fútbol italiano. Tras una dilatada trayectoria en clubes de toda Europa, coronada por la histórica Premier League lograda con el Leicester en 2016, pone ahora su experiencia al servicio de la reconstrucción del fútbol italiano
