Una deuda con Messi

“Se podrían contar con los dedos de una mano las personas que nos han hecho realmente felices en esta vida”, le dijo el novio a la novia en una boda a la que asistí recientemente. Hay gente así de exigente o así de desafortunada, supongo. Incluso temeraria, pues soltar semejante perla delante de 150 invitados es jugarse la estampida generalizada y que te reclamen el dinero aportado a la supuesta ONG en concepto de regalo. Como le conozco desde niño, sé que uno de los cinco señalados debería ser Messi y, como no soy ningún necio, me cuesta imaginar que entre las cuatro restantes me encuentre yo.
