El cerrojazo inútil de Thomas Tuchel con Inglaterra: seis defensas juntos para nada | Mundial 2026 de Fútbol

El grupo The Who, en su tema Won’t get fooled again, cantaba: Meet the new boss / Same as the old boss (Conoce al nuevo jefe, es igual que el anterior). La letra le vino al pelo a la prensa inglesa para comparar al técnico de la selección, Thomas Tuchel, con su predecesor, Gareth Southgate, después de una gestión de las semifinales con Argentina más que discutible. El conservadurismo que tanto se le censuró a Southgate en los partidos clave fue lo que empujó a Inglaterra a un callejón sin salida este miércoles ante el asedio albiceleste.

La única solución del técnico alemán en el último cuarto del encuentro fue amontonar defensas. Hasta seis juntó en el campo: Reece James (sustituido en el minuto 82 por el central Dan Burn), John Stones, Marc Guéhi, Djed Spence, Nico O’Reilly y Ezri Konsa. No solo no se libró de la derrota, sino que pese a tanta condensación de zagueros por metro cuadrado, no evitó una catarata de ocasiones, palos e intervenciones del meta Jordan Pickford. Ni se protegió bien ni fue capaz de articular una respuesta con el balón ante el acoso rival.

Desde que metió el 1-0 hasta que encajó el 1-2, su posesión fue del 12%. Y desde el minuto 72, cuando introdujo el primer zaguero extra (Konsa por el goleador Anthony Gordon) hasta que Lautaro anotó en el 92 el gol de la victoria, la selección inglesa solo dio cuatro pases buenos, y en tres de ellos estuvo implicado Pickford. “Todo empezó con el entrenador y las decisiones que tomó. Fue demasiado pasivo”, le dedicó Wayne Rooney en la BBC.

A Jude Bellingham le preguntaron por los cambios y ni siquiera se molestó en dar una contestación protocolaria. Se marchó sin responder en otro gesto más de desafecto hacia Tuchel. A unos metros de allí, el seleccionador de Inglaterra aseguró que no se arrepentía de nada: “En cuanto pierdes, te critican, es lo que hay. Hicimos uno de nuestros mejores partidos, quizás nuestro mejor partido dadas las circunstancias”. Y todavía dijo más con la herida sangrando: “Muchas grandes naciones futbolísticas quedan eliminadas antes de la semifinal, así que es todo un logro. Nadie quiere oír eso ahora mismo; yo tampoco, porque nos exigimos al máximo”, añadió.

La pobreza para gestionar la semifinal coloca a Tuchel bajo la rabia inglesa. El alemán fue contratado en enero de 2025 para que el equipo tuviera una evolución después de ocho años de Gareth Southgate en los que no fue capaz de dar el salto (dos finales perdidas de Eurocopa y semifinalista en el Mundial 2018), penalizado muchas veces por mirar a su portería más que a la contraria. En principio, solo firmó hasta esta Copa del Mundo, pero en febrero amplió hasta la Euro 2028, que se celebrará en casa (Reino Unido e Irlanda). A eso se agarró cuando le preguntaron en sala de prensa por su futuro.

Tuchel exhibió las semifinales como un logro pese a una trayectoria que nunca tomó vuelo en Estados Unidos. No superó a Ghana en la fase de grupos (0-0), sufrió con Panamá (2-0), le subió la fiebre para derrotar en dieciseisavos a República Democrática de Congo (2-1), la inferioridad durante más de media hora en octavos contra México en el Azteca le obligó a resistir (2-3), y el germano admitió que tuvieron suerte para superar a Noruega en cuartos (1-2), lo que le costó la réplica contestaria de Bellingham. Con el fuego argentino, sin embargo, no le alcanzó.

Al margen de los goles de Bellingham y Kane (seis cada uno), a Inglaterra le costó encontrar un hilo del que tirar. El delantero, pese a su producción anotadora, no ha tenido el peso que se esperaba a la vista de su gran influencia en el juego del Bayern. Todos los indicadores apuntan a un menor impacto con su selección: 15 pases por partido en el Mundial frente a los 23 en Múnich esta temporada pasada, y 0,7 ocasiones creadas por duelo en Estados Unidos por 1,3 en Alemania. Al atacante se le ha visto con dificultades para influir a la altura de las expectativas en un engranaje donde Bellingham sí ha acaparado más foco. Dentro de cuatro años, Kane ya tendrá 36 y esta quizá haya sido su última oportunidad en plenitud con la selección inglesa. “Cuando nos pusimos 1-0 arriba, pareció que intentamos aguantar, lo cual a este nivel no es suficiente”, reaccionó.

La acumulación de talento y millones en la expedición (el medio Elliot Anderson se va del Nottingham Forest al Manchester City por 135 millones de euros) no le ha dado a Thomas Tuchel para dar el sorpasso. Él tampoco ha rescatado a Inglaterra de su eterna melancolía. Desde su único título mundial (y única final) en 1966, solo ha alcanzado tres semifinales: Italia 90, Rusia 2018 y esta, la que quedará como el cerrojazo inútil de Tuchel.

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