Tercer ‘sprint’ victorioso de Tim Merlier en el Tour de Francia

Ser ciclista es ser objeto de registro en el aeropuerto de Bilbao por guardias civiles que hace un año ven en la maleta de Damiano Caruso unos frascos sin etiqueta, inocentes cetonas, y le estresan al hijo de policía siciliano que se acerca a los 40 años y ya roza la retirada, y le hacen recordar que como ciclista que es, ha nacido sospechoso, pero qué se le va a hacer, desafiemos al destino estúpidamente y entremos en la fuga llana hacia Chalon, calurosa y húmeda junto al Saona pese a una tormenta tremenda, condenada. Acompaña unos kilómetros a Veistroffer, un francés, el corredor más inteligente del pelotón: las fugas en solitario no solo le permiten tratamiento VIP a la hora del suministro de bidones, hielos y CHO, sino que le han dado fama, horas de monopolio de la pantalla televisiva, aplausos bienintencionados, podios a su combatividad y seguidores en redes. Saludos y hasta la próxima.
