Cómo resolver una urgencia doméstica a cualquier hora
Ocurrió un domingo a medianoche, quizá la hora más odiosa para este tipo de imprevistos. Laura G., su marido y sus hijos, tan felices como agotados, cargando con las maletas, acababan de llegar a casa después de unos días fuera y se dieron cuenta de que la puerta no abría. “La cerradura estaba bloqueada”, recuerda. Hacía frío y hubo unos instantes de agobio que, después de sacar el teléfono y marcar el número del seguro, se acabaron antes de lo que ella esperaba. “En menos de 30 minutos, un cerrajero de urgencia solucionó el problema”.
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