La actividad de la Bolsa europea alcanza máximos pero cada vez es más opaca
Los zarandeos de Donald Trump a la geopolítica han devuelto a Europa al radar de unos inversores que buscan diversificar y no dejar todos los huevos en la misma cesta, más si esta depende del mandatario estadounidense. Tras un arranque de año en el que se llegó a poner en cuestión el excepcionalismo de Estados Unidos, la subida de las tecnológicas gracias al tirón de la inteligencia artificial se mantiene imparable pese a las dudas que generan y el reciente capítulo de volatilidad. Aun así, la renta variable europea ha logrado recuperar el atractivo a ojos de los inversores, lo que ha repercutido en los volúmenes de negociación, que se sitúan en niveles récord en un momento en el que las necesidades de financiación en la Unión Europea azuzan a la clase política a dar pasos claros.
Seguir leyendo
