La economía en forma de K difumina una desigualdad subyacente
Describir la economía como “en forma de K” es inexacto. El término, popularizado durante la pandemia para resumir trayectorias de recuperación bifurcadas, se extendió de las torres de marfil académicas a Wall Street y las salas de juntas corporativas. Ahora sirve para que los consejeros delegados justifiquen su apuesta por los compradores más ricos y su abandono de los más pobres, al tiempo que oculta la profundización de las brechas de riqueza y sus cada vez más perniciosos efectos.
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