Antonio Rüdiger, el hijo pequeño de dos refugiados de Sierra Leona al que Alemania cuestiona por hacer “cosas inaceptables” | Mundial 2026 de Fútbol
La vida de Antonio Rüdiger comenzó muy lejos de las ostentaciones de un futbolista de élite. El central alemán fue el último de los seis hijos que tuvieron sus padres, dos refugiados que habían escapado de la guerra civil en Sierra Leona al vibrante y multicultural distrito berlinés de Neukölln. Allí creció entre balones de fútbol y familias humildes, vecinos que se ayudaban unos a otros si alguien necesitaba un poco de comida o un cartón de leche. El jugador del Real Madrid ya ha conocido a lo largo de sus 33 años muchas de las caras de la vida. La pobreza. El éxito. La discriminación. El señalamiento. La riqueza. La fama. La condición de un defensa que se ha curtido en mil batallas, que escaló desde abajo metro a metro para llegar a donde está, la simboliza también su situación en Alemania, que este lunes se mide en Boston con Paraguay (22.30; Dazn) en los dieciseisavos del Mundial.
En la Mannschaft nadie está tan cuestionado como Rüdiger, del que mitos nacionales como Lothar Matthäus o Stefan Effernberg llegaron a pedir este año su expulsión de la selección por sus acciones violentas en el campo y que hoy, sin embargo, es fundamental en la zaga junto a Jonathan Tah. El central reemplazó a Nico Schlotterbeck en el triunfo ante Costa de Marfil (2-1) en Toronto tras la lesión que este sufrió en el tobillo el 20 de junio y que lo apartó para el resto del torneo. Disputó la segunda parte, fue titular cinco días después en la derrota frente a Ecuador (2-1) en Nueva York y lo volverá a ser hoy en el Gillette Stadium de Boston contra un equipo que avanzó a las eliminatorias como uno de las mejores terceros tras caer ante EE UU (4-1), tumbar a Turquía (0-1) y firmar un empate sin goles con un planteamiento ultradefensivo frente a Australia para certificar la clasificación.
Las voces en Alemania que se elevaron contra Rüdiger se multiplicaron de forma exponencial cuando el 2 de marzo el central dio un rodillazo en la cabeza al lateral del Getafe Diego Rico en el Bernabéu. La acción fue muy fea pero el árbitro no se percató y el VAR no lo avisó. El año anterior ya había sido sancionado con seis partidos por arrojar una venda y hielo a un árbitro durante la final de la Copa del Rey perdida ante el Barça. “Fue una estupidez tirar mi venda al campo y perder los estribos de esa manera. Soy consciente de que ahora estoy bajo la lupa”, declaró entonces el futbolista al Süddeutsche Zeitung.
El seleccionador germano, Julian Nagelsmann, reconoció que el defensa hacía “cosas simplemente inaceptables” y que el propio jugador sabe que “no tiene carta blanca, ni segundas ni terceras oportunidades”. El mayor periódico del país, el diario sensacionalista Bild, pidió también su expulsión de la Mannschaft en un artículo de opinión muy duro firmado por el jefe de la sección de Deportes: “En el fútbol siempre hay escenas que te dejan sin palabras. En la carrera de Antonio Rüdiger claramente hay demasiadas”. Y añadió: “No sabe controlarse, y así no puede ir al Mundial”.

El menor de los seis hermanos habló de la violenta entrada que le hizo a Diego Rico en la sien en una rueda de prensa que dio el pasado marzo. “Ves las imágenes a cámara lenta y por supuesto que parece terrible. Pero lo que dijo el jugador de que casi lo mato o algo así, no necesita exagerar, porque si yo hubiera tenido esa intención, no se habría levantado”, soltó. Después trató de matizar su intervención: “Me gusta ir duro en el campo, pero tengo límites, soy un ser humano. Por eso creo que el chico exagera el golpe, porque ganaron el partido, y quizá necesita ser la estrella o algo, pero tiene que ser cuidadoso con las palabras con eso de que casi lo mato, porque vemos lo que pasa en el mundo, así que tenemos que rebajar un poquito”.
Rüdiger se sintió molesto por la magnitud de lo que había dicho Rico. Como musulmán y miembro de una familia de desplazados colabora con Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, en un programa para romper estereotipos. También tiene una fundación para ayudar a los niños a escolarizarse y practicar deporte en Sierra Leona, de donde sus padres y cuatro de sus hermanos —solo él y la anterior niña nacieron en Alemania— huyeron tras la guerra civil que estalló en 1991 después de que el grupo rebelde Frente Revolucionario Unido (RUF) intentara derrocar al Gobierno.
En un país donde el partido ultra AfD consiguió uno de cada cinco votos (21%) en las elecciones de 2025 con un discurso en el que equiparaba emigración con delincuencia e inseguridad, Rüdiger ha tratado siempre de lanzar un mensaje integrador. “No es fácil dejar un lugar atrás y empezar de nuevo en otro sitio, sobre todo porque la gente no busca refugio por voluntad propia, sino porque se ve obligada a hacerlo. No le queda otra opción. Al haber vivido esta experiencia con mi familia, comprendo a esas personas y empatizo con ellas”, explicó a principios de junio en una entrevista en The Guardian.
Muchos ojos escrutarán hoy al detalle la función del cuestionado Rüdiger con la Mannschaft, que desde que levantó el trofeo en Brasil 2014 no disputaba unas eliminatorias de un Mundial. La selección más exitosa de la historia de Europa nunca se había pasado 12 años sin pasar de la primera fase desde que en 1950 se reanudó la celebración del torneo tras la etapa oscura y de parálisis que supuso la Segunda Guerra Mundial.
