Kevin Warsh inaugura un cambio de régimen en la Reserva Federal | Economía
Llegó su hora. Kevin Warsh dirige esta semana su primera reunión del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC), el organismo que decide sobre los tipos de interés, tras su nombramiento oficial como presidente de la Reserva Federal a mediados del pasado mayo. El candidato elegido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para liderar el banco central ha estado esperando este momento durante largo tiempo. Warsh llegó a la Fed con un manual de instrucciones simple y preciso: dejó claro para quienes quisieran escuchar que era partidario de tipos de interés más bajos, un balance más reducido y menos transparencia en las comunicaciones. A ese cambio en la estrategia del banco lo calificó como un “cambio de régimen”.
El nuevo gobernador de la Fed se estrena en un momento complejo (¿qué momento no lo ha sido desde que estalló la pandemia?). Con un repunte de la inflación que va en contra de su tesis de que hay que reducir los costes de financiación porque, en su libreto, “la irrupción de la inteligencia artificial es una fuerza desinflacionaria significativa”.
Su teoría choca con la realidad. Los precios escalaron en mayo un 4,2%, el mayor nivel en tres años, impulsados por el encarecimiento de la energía como consecuencia de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Y aunque el nuevo gobernador sostiene que hay que fijarse en la inflación subyacente, la que excluye del cálculo los elementos más volátiles como la energía y los alimentos, esta subió dos décimas en mayo, hasta el 2,9%, por encima del mandato de la Fed del 2%.
La reunión se produce tres días después de que Donald Trump se regalara el pasado domingo, el día de su cumpleaños, un acuerdo de paz con Irán. Aunque el pacto es frágil y aún está pendiente de flecos importantes, ha propiciado la caída del precio del petróleo y el gas natural y una eclosión de los mercados financieros.
Así que el estreno de Warsh se produce en medio de fuerzas contrapuestas. Pero él no es el único que decide. Si quiere completar el giro estratégico que anticipó durante la audiencia para su nombramiento en el Senado, tiene la tarea de convencer al resto de los 11 miembros del FOMC. Buscar un consenso justo cuando el colegio de gobernadores está más dividido que nunca entre los partidarios de tomar medidas contra la inflación y aquellos que creen que hay que abaratar los costes de financiación. Y en un consejo del que no se ha marchado, en contra de la tradición, su predecesor, Jerome Powell, erigido en baluarte contra la injerencia en la Fed de un Trump ansioso por bajar los tipos.
Hasta este fin de semana, el mercado apostaba por una inminente subida de tipos para afrontar el repunte de la inflación, pero tras el acuerdo de paz, los analistas prevén que la Fed no moverá la aguja de los tipos y los mantendrá sin cambios en lo que queda de año del rango actual entre el 3,5% y 3,75%, según las probabilidades de los inversores recogidas por FedWatch. ”El principal riesgo a vigilar es una posible desconexión entre un comité que se inclina hacia una postura más restrictiva y un presidente cuyas propias convicciones sobre la inflación parecen más constructivas”, advierte Tiffany Wilding, economista de PIMCO, la mayor gestora activa de renta fija del mundo.
Aunque Trump presionó de forma despiadada a Jerome Powell, el antecesor de Warsh, para rebajar los tipos de forma agresiva, el nuevo gobernador podrá tomarse las cosas con más calma. Durante la ceremonia de juramento del cargo, el mandatario estadounidense le quitó presión: “Quiero que Kevin sea totalmente independiente. No me mires, no mires a nadie, haz lo tuyo y haz un gran trabajo”, le dijo. Con este aval, Warsh parece haber ganado algo de tiempo antes de que el inquilino de la Casa Blanca vuelva a la carga. “El mercado estará muy atento a las declaraciones de Warsh, que debería adoptar un discurso de firmeza en materia de inflación que permitiría tranquilizar a los agentes económicos sobre la independencia de la Fed”, apunta Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, propiedad de LFDE.
Pero más allá de fijar el precio del dinero, Warsh tiene otras preocupaciones. Ha prometido reformular las comunicaciones. Considera que el banco central da demasiadas pistas sobre sus próximos pasos, lo que condiciona sus actuaciones futuras. Es lo que se conoce como la orientación prospectiva, una estrategia de comunicación que se implantó en la crisis financiera de 2008 para ayudar a los mercados a anticipar movimientos cuando los tipos estaban al mínimo. Los analistas estarán atentos al comunicado de la Fed de este miércoles y a la conferencia de prensa posterior de Warsh. Se espera que todo sea más breve y escueto, porque el nuevo gobernador ya ha dejado claro que no es necesario que la Reserva Federal se condicione desvelando sus intenciones.
“Warsh ha confirmado que ofrecerá una rueda de prensa tras la reunión de junio, aunque sigue siendo una incógnita si mantendrá este formato en todas las reuniones. Un regreso a las ruedas de prensa trimestrales, como ocurría antes de 2019, es un resultado plausible a futuro, aunque junio probablemente sea demasiado pronto para realizar ese cambio”, valora Wilding de Pimco.
Está previsto que este miércoles, el organismo encargado de velar por la estabilidad del dólar publique las Proyecciones Económicas Trimestrales (SEP, en sus siglas en inglés), donde los 19 miembros del FOMC (los 12 con derecho a voto y otros siete gobernadores de bancos estatales) plasmen sus pronósticos sobre crecimiento, inflación, empleo y la evolución de los tipos. Los analistas especulan con que Warsh pida retirar el gráfico de puntos, que resume la postura de los 19 gobernadores sobre política monetaria para los próximos trimestres.
“El principal acontecimiento de la reunión del FOMC de esta semana será la rueda de prensa”, avanza Sue Hill, analista de Federated Hermes. “Es probable que el gráfico de puntos adopte un tono algo más restrictivo, proyectando potencialmente que no habrá medidas de política monetaria durante el resto del año. Sí, es probable que el FOMC elimine del comunicado la inclinación hacia una flexibilización monetaria. Pero toda la atención estará puesta en lo que diga Warsh y, de manera importante, en lo que no diga”, remata.
Sea cual sea el papel de Warsh, este miércoles tendrá un estilo y tono diferente al de Jerome Powell, que curiosamente permanecerá como miembro del consejo de gobierno de la FED tras el intento grosero de Trump de intentar procesarle. Habrá que ver qué papel desempeña en esta nueva era. “El prometido cambio de régimen de Warsh puede tardar algún tiempo en desarrollarse”, admite Hill.
