SAIC, el maná del coche chino que promete hacer florecer una comarca de Ferrol | Economía
El puerto exterior de Ferrol es hijo del despilfarro. La obra no es tan faraónica como la que tiene a siete millas náuticas de distancia, en Punta Langosteira (A Coruña), conocida como la infraestructura portuaria más cara de España por los sobrecostes y las ampliaciones. Pero como muchas otras en España, se planteó sin un esquema claro de conexiones y desde su inauguración, en 2007, todavía espera la llegada del tren con la mayoría de su superficie infrautilizada. De sus 89 hectáreas, 62 son para concesiones y de ellas, ha otorgado permisos para 31 aunque algunos, como los de Endesa o Windwaves, apenas tienen actividad. Quizá por eso la noticia de que el grupo chino SAIC ha elegido la comarca de Ferrolterra para instalar su primera planta de coches eléctricos en Europa sonó hace dos semanas como si hubiera tocado el Euromillones en Galicia. Un torrente de declaraciones de políticos, empresarios, sindicatos y fuerzas vivas de la zona abrazaron el anuncio realizado por la Xunta, gobernada por el PP, que después de meses trabajando en silencio con el Gobierno central -en una alianza política que suena insólita, aunque también se ha dado en la llegada de la china CATL a Zaragoza- llevó a buen puerto la negociación con China.
La música del proyecto suena bien: SAIC, que vendió el año pasado 4,5 millones de coches en el mundo, levantará un complejo industrial en el puerto exterior que inicialmente creará 1.000 puestos de trabajo directos. Junto a él habrá un centro logístico en As Pontes de García Rodríguez (otros 300 empleos) gracias a una inversión de 200 millones para producir unos 120.000 coches de la marca MG que, según un portavoz, “alimentarán la demanda europea de vehículos”. En Europa, SAIC ha superado las 350.000 unidades anuales vendidas y en España distribuye entre 55.000 y 60.000 al año con una filosofía de multitecnología: coches de gasolina, híbridos, híbridos enchufables y eléctricos puros, con precios que van desde los 15.000 a los 65.000 euros. Su compromiso es que el primer coche salga de sus líneas antes del 31 de diciembre de 2028. Y eso es mucho correr, incluso para una empresa china.
El gobierno autonómico ha declarado el proyecto como “estratégico” para agilizar la burocracia y el Gobierno central ha expresado que tendrá toda la colaboración, incluyendo la que pueda darse a través de líneas de ayudas que el Ministerio de Industria ofrece a través del Perte del vehículo eléctrico. “En estos momentos estamos gestionando la quinta convocatoria que se regirá por el nuevo marco de ayudas de Estado de la Comisión Europea, que incluye mayores flexibilidades para la ejecución de los proyectos”, señalan en el departamento de Jordi Hereu.
Pero la madre del cordero está en saber qué tipo de producción llevará a cabo SAIC, y si no se limitará a ensamblar componentes importados, como sugiere la -relativa- baja cifra de inversión que se ha dado a conocer. Inicialmente la Xunta de Galicia aseguró que “gran parte de sus componentes” serían de fabricación local, sin especificar más. Y en declaraciones posteriores, la conselleira de Economía, María Jesús Lorenzana, pedía a SAIC que la mitad de las piezas de sus coches fueran de origen local antes de 2030. “La idea es involucrar al máximo posible la red de proveedores de Galicia”, explica el portavoz de la marca en España. ¿Optarán por traer los componentes en barco y ensamblarlos aquí? “Es un poco pronto para saber todos los detalles. Antes no había fábrica y ahora sí. Lo importante es centrarse en que antes no había ningún plan y ahora sí lo hay”, responde la compañía.
La inversión busca sortear los aranceles y adaptarse a las condiciones que Europa quiere imponer a los fabricantes a través de la Ley de Aceleración Industrial, que introducirá requisitos específicos para que una buena parte de los componentes tengan el sello made in Europe.
Desde la patronal Sernauto lo califican de muy buena noticia y señalan que es una oportunidad para que los proveedores locales puedan aprovechar el desembarco. Los más cercanos están en la red industrial que Stellantis tiene en Vigo, compuesta por unas 160 empresas. La ciudad del sur de Galicia está a 190 kilómetros de Ferrol, una distancia que no será un obstáculo importante para SAIC, según las fuentes consultadas. Cristóbal Dobarro, presidente de la asociación de empresarios de Ferrol, explica que una instalación de ese tipo también va a generar desafíos por la mano de obra necesaria, pero destaca que desde el punto de vista empresarial, la elección de Ferrol es acertada porque “seguramente no hay otra infraestructura de esas características en la fachada atlántica”. Además, añade, hay un campus industrial de la Universidad donde se forman ingenieros; ciclos de FP de automoción y un entorno tecnológico que se completa con la posibilidad -esencial para el capital chino- de disponer de un puerto con un gran calado, en este caso de hasta 20 metros.
Para Juan Vieites, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, es una buena noticia que refuerza el papel industrial de la comunidad: “Estamos a favor de atraer inversión extranjera complementaria que no sustituya a la cadena de valor local, y con empleo de calidad. Galicia puede competir. Ahora se necesita agilidad administrativa”.
La Xunta no traslada ni un dato más del proyecto, quizá para que la operación no corra el mismo camino que el anuncio de Sentury Tire Spain, filial de un grupo chino que tras la pandemia aseguró que iba a producir en As Pontes 12 millones de toneladas de neumáticos dentro del plan de reindustrialización de la zona, afectada por el cierre de la central térmica de Endesa en 2023. De aquello nunca más se supo. Amelia Pérez, secretaria de CC OO en la comunidad, entiende la prudencia, pero exige transparencia al gobierno autonómico ahora que se ha formalizado el anuncio. “Aquí hay experiencia, han proveedores y oportunidades”, remarca, pero deja en el aire la misma pregunta. “¿Van a incentivar la construcción local o van a traer toda las piezas y la tecnología de fuera?”.
Un gigante del motor
SAIC Motor Corporation, con sede en Shanghái y presidida por el ingeniero Wang Xiao Qiu, es uno de los grandes fabricantes de vehículos del mundo, con 4,5 millones vendidos el año pasado y 83.800 millones en ventas. De ellas, facturó por producción de coches 52.400 millones, 25.900 por piezas y el resto por servicios. El 65% de sus ventas, según el último informe anual, las realiza bajo sus marcas (2,9 millones de coches), de los que 1,6 son eléctricos y más de un millón se exportan. Tiene acuerdos de fabricación con otros fabricantes como Volkswagen o GM y posee la mítica marca de origen británico MG, que rescató y reconvirtió en 2007. Consecuentemente, su principal mercado europeo está en Reino Unido, donde el año pasado vendió 85.000 unidades y este ejercicio se marca el objetivo de llegar a las 100.000. Su valor en Bolsa -cotiza en Shanghái- asciende a 124.000 millones. Entre su enjambre de filiales posee un brazo logístico que opera 21 buques de carga rodada de gran calado (ANJI Logistics).
