Jean Montero desarma al Joventut y mete al Valencia en la final de la Liga | Baloncesto | Deportes

Jean Montero ya era un gran jugador, pero esta temporada se ha convertido en una estrella codiciada por los mejores clubes de Europa. El base dominicano decidió el tercer partido de las semifinales y cerró la serie (3-0) con una actuación monumental para imponerse al Asisa Joventut, un equipo con mucho orgullo que se vació en los tres partidos pero que acabó doblando las rodillas (75-87) ante el Valencia Basket, que jugará la final de la Liga Endesa con ventaja de campo ante el Barcelona a partir del próximo jueves.
El partido no tuvo el acierto del fantástico primer encuentro, pero sí el ritmo y la intensidad. No había tiempo para especular, ni para mecer algunas jugadas, ni para buscar un respiro. Toda la tarde a todo trapo. De un aro a otro. El Asisa Joventut, un día más, enfrenando al Valencia Basket sin complejos, dándolo todo e intentando hacer valer su talento. Dani Miret, muy lúcido durante toda la semifinal, volvía a plantear nuevos desafíos defensivos a Pedro Martínez. Ricky Rubio es la piedra angular, sin él en plenitud, se convierte en un conjunto más ramplón, pero el base del Masnou tiene buenos aliados y encima trata de hacerlos mejor generando situaciones de juego favorables. Y así la Penya se mantuvo los dos primeros cuartos hombro con hombro con su rival.
Esta vez el Joventut sorprendió invitando a tirar a Sergio de Larrea, que falló sus tres primeros triples. Pero si Larry no tenía puntería, Jean Montero anotó los tres consecutivos que intentó en cuatro minutos. Mal augurio para la hinchada del Olímpic. Luego vinieron dos errores que no dolieron porque Matt Costello, fantástico desde la lesión de Nate Reuvers, suturaba cada fallo con un rebote ofensivo.
Hanga estuvo muy concentrado después de canasta para evitar que su rival sacara tan rápido como siempre le gusta al Valencia Basket, que muchas veces no deja ni que el balón caiga al suelo para salir a la carrera, una de sus armas más características. Pedro
Martínez siempre es fiel a sus principios y su equipo jamás los traiciona, como demostró con los 15 triples que intentó en el primer cuarto a pesar de fallar 11 de ellos (el Valencia intentó 42 en los 40 minutos). Jamás permiten que eso condicione su querencia al tiro de tres.
Ricky Rubio, otra vez con la bola de cristal en la mano, y Jean Montero mantenían un duelo sublime entre dos superdotados. Dos genios del baloncesto mostrándose de qué son capaces. Un regalo para el público. Uno de los pulsos más hermosos que han dado estos playoffs de la Liga Endesa.
La Penya no tardó en demostrar que, con independencia de los números que aparecían en el marcador, no pensaban arrugarse. Esa convicción, esa mentalidad, permitió al equipo de Dani MIret rehacerse y volver a ponerse por delante en el segundo cuarto (25-22). El Joventut también recurrió a la defensa zonal, como en los dos primeros encuentros, pero Kam Taylor lo castigó con un triple que obligó al Joventut a pedir un tiempo muerto (30-37). El equipo verdinegro reaccionó. Igual no tiene el talento del Valencia, pero demostró poseer personalidad y eso le mantuvo en el partido ante un rival sin Reuvers, pero con un Matt Costello que asumió toda la responsabilidad de generar desde la pintura.
El Joventut subió la intensidad aún más en defensa en la segunda mitad. Miret sabía que tenían que ir al límite si querían tener opciones ante un Valencia Basket con la mejor versión de Jean Montero. Un jugador al que Pedro Martínez reservó durante varios minutos en el tercer cuarto para soltarlo al final y que el dominicano hiciera la primera brecha importante con su quinto triple (52-62). El conjunto blanquinegro se mantenía a flote ya con más carácter que baloncesto, pero el Valencia abortaba cualquier conato de remontada con un triple de los jugadores que quedaban libres por la presión de la defensa sobre Montero.
El Valencia regresa a la final, como el año pasado, pero esta vez será contra el sorprendente Barcelona, que solo ha perdido un partido en los playoffs. Un duelo que se repite 23 años después de aquel disputado en 2003 y que el Barça de Jasikevicius, Bodiroga y Juan Carlos Navarro se llevo ante el Pamesa Valencia de Rodilla, Oberto y Tomasevic.
