Ministerio de Defensa en la Encrucijada: ¿Firmará la Expulsión de Vanegas o Protegerá al Capitán Contratista?
La dilación en esta decisión administrativa ha generado una ola de críticas y suspicacias. Para muchos, la expulsión de Vanegas debería ser un trámite expedito, una consecuencia lógica de las gravísimas acusaciones que pesan en su contra y que manchan el uniforme de toda la institución. Su permanencia en la reserva, aunque sea en el papel, es vista como una afrenta al honor policial y un mensaje de impunidad para el resto de la tropa.
Fuentes dentro del Ministerio de Defensa hablan de “presiones” y “lobby” por parte de sectores cercanos a Vanegas para que la decisión se dilate o se archive. Se argumenta que el empresario aún no ha sido condenado por la justicia ordinaria y que su expulsión violaría su presunción de inocencia.
Sin embargo, para los expertos en derecho disciplinario, este argumento no es de recibo. “La acción disciplinaria es independiente de la penal. El Comité de Reserva evaluó la conducta ética y moral del capitán Vanegas y consideró que sus actos, ya probados a nivel interno, son deshonrosos y ameritan la expulsión. El Ministro no es un juez penal, es la máxima autoridad administrativa de la Fuerza Pública y su deber es velar por la integridad de la institución”, explicó un exprocurador delegado para las Fuerzas Militares.
La firma de esa resolución se ha convertido en un símbolo. Si el Ministro Velásquez la firma, enviará un mensaje contundente de cero tolerancia con la corrupción, sin importar los rangos o los apellidos. Demostrará que su discurso anticorrupción se traduce en hechos concretos.
Pero si sigue aplazando la decisión, o si finalmente la archiva, la sombra de la duda recaerá sobre él. Se preguntará si el poder de Vanegas y su red de influencias es tan grande que puede incluso paralizar al propio Ministro de Defensa.
La pelota está en el tejado del Ministro. Tiene en sus manos la oportunidad de hacer un gesto de autoridad y de limpiar el honor de la Policía, o de ceder ante las presiones y dejar que un hombre, cuya conducta ha sido declarada “deshonrosa” por sus propios pares, siga ostentando un rango que, a todas luces, ya no merece. La decisión que tome definirá su legado y el futuro de la lucha contra la corrupción en la Fuerza Pública. Colombia está observando, señor Ministro.
