Riazor sobrevive a una invasión para el España-Irak: una legión de operarios y 300.000 euros solventan los destrozos del ascenso del Depor

“Invasión”, empezó a gritar la gente. El berrido corrió de boca en boca por todo el estadio. El Deportivo llevaba una semana de festejos por el ascenso a Primera División y el partido contra Las Palmas que cerraba el campeonato era lo de menos para su afición. Buena parte del graderío, sobre todo el más joven, llamó a la invasión. Muchos de esos chicos han crecido con las imágenes de la jornada en la que el equipo ganó el título de Liga. “De padres a hijos”, se vanagloria el deportivismo de inocular el virus del equipo en las nuevas generaciones. Aquella tarde de mayo de 2000 hubo invasión, la grada acabó en el césped y los jugadores en el palco. Esa icónica imagen impulsó la ilusión de muchos chicos durante lustros. Y decidieron que en 2026 la fiesta era suya.
