Cuidar la mente de los pilotos, la siguiente frontera en MotoGP: “Suelen decir que estos tíos son superhéroes, pero no es verdad”

“El deporte de motor puede ser peligroso”. Es la alerta, en mayúsculas, que todos los trabajadores del paddock de MotoGP pueden leer a diario en el pase que cuelga de sus cuellos. Se habla del peligro físico intrínseco que implica el motociclismo, que quedó bien claro tras los espeluznantes accidentes de Alex Márquez y Johann Zarco en el GP de Catalunya. Después del susto, no fueron pocos los pilotos que lamentaron haber vuelto a salir a pista, varios reconociendo que su cabeza no estaba donde debía estar, algo peligroso cuando se ponen a más de 300 kilómetros por hora con balas de 160 kilos. Estos días, los distintos actores del campeonato han debatido cómo darle otra vuelta de tuerca a la seguridad: habrá cambios en el espaciado de la parrilla, se abandonarán los artefactos que bajan la altura de la moto en las salidas, diseños con más protección en la parte trasera de las motos y un sistema automatizado de alertas a los pilotos.
