Roland Garros 2026: Oksana Selekhmeteva, una española de la noche a la mañana: “Es el mejor país para ser tenista” | Tenis | Deportes
El jueves, prácticamente a las puertas de Roland Garros y sin pistas previas, el Boletín Oficial del Estado (BOE) anunciaba la nacionalización de Oksana Selekhmeteva. Ella, de 23 años y nacida en Moscú, se enteró de rebote. “Vi en una historia de Instagram que ya era la número tres de España, pero en una cuenta muy pequeña. No sabía si era verdad o no, pero luego recibí un mensaje de Javier Soler [el director deportivo de la Federación] y me lo confirmó”, cuenta a la tenista al grupo de periodistas que desean conocer la intrahistoria, quién es, de dónde viene y los porqués. Acaba de perder frente a Marta Kostyuk en la pista Simone Mathieu (6-2 y 6-3, en 1h 18m) y aunque despacha las preguntas con mucha entereza, está nerviosa. “¿Lo he hecho bien?”. Le sudan las manos.
Selekhmeteva visitó por primera vez Barcelona con 14 años y al siguiente, ella y sus padres se instalaron en la Ciudad Condal. La academia TEC Carles Ferrer Salat la acogió, aunque desde hace tiempo navega en solitario, respaldada por la Real Federación Española de Tenis (RFET). “Vivo allí. Bueno, entreno allí, porque es difícil decir vivo… Al final, viajas unas 40 semanas al año. Mis padres y mi perrito Leo están allí”, introduce. ¿Por Messi? “¡Claro que sí!”, continúa en tono feliz y un español muy correcto, antes de profundizar en el giro vital. En 2023 apostó por el cambio de nacionalidad, aunque el proceso se ha dilatado durante tres años. El anuncio, sin embargo, fue de la noche a la mañana. Hay nueva española: “Selekhmeteva”. Es la 88ª del mundo y como júnior brilló especialmente como doblista.
En enero, en medio de ese maremagno de nombres rusos que hay esparcidos por el circuito, pocos se quedaron con el suyo, a pesar de la victoria contra Paula Badosa en Melbourne. “Soy un mixto ahora mismo. Soy una guerrera, porque Rusia es así, y de española… Esa pregunta es muy difícil”, se disculpa. Relata que el proceso de nacionalización ha sido “largo y difícil” por todo “el lío de la documentación”, pero que ha merecido la pena y en cuanto ponga el pie en Barcelona completará el papeleo para obtener el pasaporte. Atrás, pues, queda Moscú.

“Una parte de mi familia está ahí, mi hermana está ahí”, dice. Y razona: “Me encanta la gente española, la mentalidad que tenéis. Vosotros sabéis cómo disfrutar de la vida, y para el tenis es lo mismo. En Rusia tenemos la mentalidad de que hay que trabajar y trabajar y trabajar las 24 horas, y creo que debe haber tiempo para todo: para descansar, para la familia… En eso soy un poco más española, pero todavía estoy un poco ahí”. Desliga la decisión de lo político, aunque desliza un par de veces que “el mundo está difícil” y que sueña con una carrera próspera, de ahí la elección. “En Rusia hace frío, pero no es solo eso. Allí entrenas y luego tienes dos horas de tráfico para ir a otro lado a hacer la parte física. Hay que tener una estructura, y creo que España es el mejor país para tenerla y ser tenista”, apunta.
De Kuhn a Masarova
Habla la jugadora de “estructura”, de cómo ha encontrado el entorno y el apoyo necesarios. “La carrera es larga, pero a la vez no tanto, así que tengo que hacer lo mejor para mí. Gracias a la Federación Española, porque sin ellos sería imposible hacerlo… Están ayudándome un montón”, agradece tras el pulso contra Kostyuk, una competidora de relieve que triunfó recientemente en Madrid y que hoy día ocupa el 15º puesto del ranking. “Su estilo de juego es increíble. Está muy por encima de mí, ¿sabes? Tengo que creer más en mí y en mi tenis”, añade Selekhmeteva, una “leftie” (zurda) que admira a Rafael Nadal y Maria Sharapova, a esta última por su “mentalidad” y su forma de competir, ambas “increíbles”. Se describe como una tenista “agresiva”, pero que a la vez también intenta “cambiar el ritmo”.
Desde hace tiempo, España se ha convertido en uno de los enclaves preferidos por los profesionales para entrenarse, junto con Montecarlo, la Costa Azul y los extremos costeros de Estados Unidos. Atraen el clima y el método. Son numerosos los centros y las academias que albergan talento extranjero —especialmente en Cataluña y la Comunidad Valenciana— y que en ocasiones, caso de ella, termina encontrando asentamiento. Consciente de ello, la RFET siempre ha seguido de cerca los pasos de jóvenes (chicos y chicas) que empiezan a despuntar. En su día se adoptó a Nicola Kuhn (Alemania) y después a Rebeka Masarova (Suiza). Ambos recuperaron posteriormente la nacionalidad original.

Selekhmeteva, de 2003, alcanzó el puesto 71 en marzo y en un abrir y cerrar de ojos se ha convertido en la tercera española en el listado. Encabeza la representación la cántabra Cristina Bucsa (33ª) y a continuación figura la gallega Jessica Bouzas (50ª). Desde ahora es, por tanto, seleccionable para el equipo de la Billie Jean King Cup, que participará en la fase final de la competición en septiembre. La capitana Carla Suárez presenció en vivo el duelo entre ella y Kostyuk. Los problemas físicos han descabalgado a Paula Badosa y tras la catalana (119ª) asoma la frescura de Kaitlin Quevedo (126ª); por debajo, tenistas de media edad que no han logrado entrar en el top-100, como Andrea Lázaro (31 años y 140ª), Leyre Romero (24 y 158ª) o Marina Bassols (26 y 175ª).
“Depende del ranking… Si estoy ahí y la capitana me quiere, sería un orgullo para mí representar a España. Vamos a ver”, resuelve la feliz Selekhmeteva, cuya nacionalización ha tenido un efecto inmediato. A pesar de que al anuncio se produjera el jueves, este domingo jugó por primera vez bajo bandera española —antes sin ninguna, por el castigo internacional impuesto al tenis ruso por la ofensiva bélica contra Ucrania—. Era su sexta presencia en un gran torneo, la tercera en París. No tuvo fortuna, como tampoco la tuvo Sara Sorribes, apeada por Tamara Korpatsch (6-4 y 6-2). En cambio, sí avanzó el malagueño Alejandro Davidovich. Ahora bien, entre sofocos y remontando: 6-7(3), 6-3, 2-6, 7-5 y 6-3 (en 4h 05m). Se medirá con Thiago Agustín Tirante, verdugo de Pablo Llamas (6-3, 7(6), 6-7(5) y 6-0).
