El desastre eléctrico no lo arregla otro impuesto

Recuperar la idea de un impuesto europeo sobre los supuestos beneficios extraordinarios de las empresas energéticas en plena crisis por el cierre de Ormuz es el penúltimo giro populista del Gobierno, que la propia Comisión Europea, a diferencia de 2022 tras la crisis de Ucrania, ha echado abajo por falta de consenso. Así, sin respaldo europeo, el Gobierno tendrá que asumir la responsabilidad nacional de aprobarlo, o no, y cómo: si, otra vez, sobre la cifra de negocios, olvidando los supuestos beneficios extraordinarios, así como si incluye, o no, a las eléctricas, asunto sobre el que cambia de opinión según el día: el presidente las excluyó en una reunión europea y el PSOE las ha incluido en una proposición presentada en el Congreso.
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