Más allá de la independencia, Warsh afronta un trabajo difícil

Un banquero central es casi sinónimo de tecnócrata: su nombramiento es siempre un proceso delicado, pero alejado del ruido político. Como presidente electo de la Reserva Federal, Kevin Warsh es ya una de las personas más poderosas del planeta, responsable (colegiado) del precio del dinero de referencia en el mundo. Su llegada al cargo no ha podido ser más tormentosa, la norma en el mundo de Donald Trump. Sus incesantes ataques a la Fed, provocados por el empeño de Jerome Powell en tomar decisiones según sus criterios, son la principal sombra de duda sobre Kevin Warsh. El economista y exbanquero tendrá que demostrar con hechos que no es, como apuntó la oposición demócrata, una marioneta de la Casa Blanca. Si no consigue blindar la independencia, la Fed no tendrá credibilidad y, sin credibilidad, la estabilidad financiera está en entredicho.
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