La inmigración no quita trabajo: el ejemplo español

Cada cierto tiempo reaparece una idea muy extendida: que la inmigración perjudica el empleo de los nacionales, reduce salarios y genera una competencia laboral dañina. Es una intuición comprensible, pero equivocada. Parte de la típica visión de suma cero de la economía, como si el número de empleos disponibles fuera fijo y cada nuevo trabajador ocupara necesariamente el puesto de otro.
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