Negociaciones al borde del abismo energético

De nuevo el péndulo en el que se ha convertido el conflicto en el golfo Pérsico apunta a una solución diplomática. La salida negociada es el resultado racional de una guerra que ninguno de los dos bandos está en condiciones de ganar de forma incondicional y cuya prolongación, además de ser estratégicamente inútil, tiene efectos negativos en lo político y en lo económico, para los contendientes, para la región y para el mundo en general. Ahora bien, las particulares condiciones de un conflicto asimétrico en extremo han dificultado las negociaciones. El mercado celebró ayer la propuesta estadounidense con la mejor sesión desde que se decretó el alto el fuego, hace casi un mes. La prolongación de esta tregua es señal inequívoca de los poderosos incentivos de ambos bandos, pero también de las dificultades. Hasta que no transiten los barcos por Ormuz, el mundo financiero no podrá respirar con cierta tranquilidad.
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