La crisis de Ormuz aflora la importancia del transporte por mar y pilla a España sin apenas flota

El anuncio de la embajada iraní en España a finales de marzo por el que se mostraba favorable al paso de buques de bandera española por el estrecho de Ormuz causó cierto sonrojo en el sector marítimo español según reconocen navieras, armadores y expertos en náutica y derecho del mar. La guerra en Oriente Próximo ha revelado una debilidad estratégica: más allá de posibles problemas de suministro (el país cuenta con un nivel de reservas de combustible más holgado que el de sus vecinos europeos) la flota mercante española es muy inferior a la de otros países del entorno, y los barcos con bandera están en mínimos históricos. Así, pese a tener una de las costas más extensas y pobladas de Europa y contar con importantes archipiélagos, solo el 8% del tráfico marítimo español está cubierto por empresas nacionales, un reducido porcentaje que deja en manos de compañías extranjeras el suministro de productos esenciales y también los cuantiosos ingresos de los fletes de las exportaciones por mar.
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