mié. Abr 29th, 2026

PSG y Bayern ponen el centro del fútbol mundial en París | Fútbol | Deportes

La capital del fútbol mundial se desplaza al centro de Europa. Oscila entre París y Múnich. El Paris Saint-Germain y el Bayern son los catalizadores. Dos superequipos. Dos fuerzas desbocadas que ayer se cruzaron en el Parque de los Príncipes en la ida de una semifinal con aroma de final. Un recital inagotable dominado por varios de los mejores jugadores del mundo, conocidos o por conocer, con o sin márketing, dueños absolutos de su arte. Fue sin dudas el mejor partido de la temporada. A falta del último acto, el miércoles que viene en Múnich, el PSG se impone por 5-4. Nunca se marcaron más goles en un encuentro de semifinales de Champions.

5


Matvey Safonov, Nuno Mendes (Lucas Hernández, min. 83), Marquinhos, Achraf Hakimi, Willian Pacho, Vitinha, João Neves, Warren Zaïre-Emery (Fabián Ruiz, min. 63), Khvicha Kvaratskhelia (Senny Mayulu, min. 83), Ousmane Dembélé y Désiré Doué (Bradley Barcola, min. 69)

4


Manuel Neuer, Josip Stanisic, Jonathan Tah, Dayot Upamecano, Alphonso Davies (Konrad Laimer, min. 45), Jamal Musiala (Leon Goretzka, min. 78), Aleksandar Pavlovic (Nicolas Jackson, min. 92), Joshua Kimmich, Michael Olise, Luis Díaz y Harry Kane

Goles
0-1 min. 16: Kane. 1-1 min. 23: Khvicha Kvaratskhelia. 2-1 min. 32: João Neves. 2-2 min. 40: Michael Olise. 3-2 min. 49: Ousmane Dembélé. 4-2 min. 55: Khvicha Kvaratskhelia. 5-2 min. 57: Ousmane Dembélé. 5-3 min. 64: Dayotchanculle Upamecano. 5-4 min. 67: Luis Díaz

Arbitro Sandro Schärer

Tarjetas amarillas
Marquinhos (min. 11), Fabián (min. 76), Achraf Hakimi (min. 79)

“Fue el partido que soñamos jugar desde niños”, dijo Marquinhos, antes de irse a la ducha. El marcador apenas fue un indicio de la enormidad subyacente. Cinco goles se anotaron en los primeros 45 minutos. Vértigo es una palabra pequeña para definir el torrente que arrastró a los jugadores. El PSG imprimió la clase de velocidad que hace de Luis Enrique un entrenador singular.

El vigente campeón asaltó el campo del Bayern con la convicción y el empuje que le definen, y el Bayern replicó con balones largos. Comenzando por Neuer. El portero evitó pasar por sus centrales y sus mediocampistas, muy poco fiables bajo presión, y llevó la disputa al terreno del balón dividido. La intervención de Harry Kane para hacerse con el control de la situación salvó a su equipo de perecer ahogado al tiempo que puso en juego a Luis Díaz y a Olise, dos extremos gigantescos. Mucho más que dribladores vistosos, futbolistas integrales. Tipos movidos por un orgullo abrasador, más rebeldes cuanto más apretadas las condiciones. En el escenario de las pesadillas de los grandes equipos de la Premier, el tridente del Bayern obró prodigios. Nunca se vio tan apurados a los poderosísimos Hakimi y Mendes, los dos laterales locales.

El PSG comenzaba a hacerse con el dominio de las transiciones cuando al cabo de un ataque conducido por Kvaratskhelia, el rebote cayó en los pies de Luis Díaz. El colombiano —que había provocado una amarilla para Marquinhos un minuto antes— agarró la pelota en su área y salió de la presión tras pérdida como un jabalí. Recorrió el campo con Neves pegado a los tobillos, se apoyó en Olise y Kane alumbró a Kimmich. Libre de la presión y de cara a la portería, el mediocampista habilitó a Díaz en el punto de penalti. Pacho le hizo penalti. Kane anotó el 0-1 y el Bayern clavó su pica en París.

Safonov desvió un mano a mano con Olise y del umbral del 0-2 el partido pasó a los errores inevitables de Pavlovic bajo la presión del PSG. La crónica de un problema anunciado en el Bayern, que falló en su mediocampo y permitió que Zaïre-Emery dejara solo a Dembélé con Neuer. El delantero envió el tiro a la tribuna. Fue la antesala del empate. Se abrió el telón de la eliminatoria para Kvaratskhelia, el futbolista más decisivo de la última Champions, implacable hace un mes contra el Chelsea, demoledor contra el Liverpool, y dueño de la banda izquierda del Bayern. El desdichado Stanisic se fue por la tangente mientras el regateador le observaba a él y a su portero, antes de rematar al segundo palo. Una obra maestra, Más que el 1-1, un toque de corneta. La señal de la invasión.

La dificultad de Musiala para defender a Neves en el córner que precipitó el 2-1 reveló los problemas del volante alemán para recuperar su mejor forma tras la fractura de un tobillo. El PSG se adueñaba de la refriega metro a metro cuando Olise se rebeló. Pasada la media hora, el francés entró por el carril central tranquilo como si lamiese un Calippo. Antes de que Marquinhos y Vitinha lo cerraran sacó un zurdazo que dobló las manos de Safonov. Si en algo ha perdido el PSG de un año a esta parte ha sido en la portería. El 2-2 fue una constatación.

El VAR decretó penalti por mano de Davies y Dembélé ejecutó el 3-2 antes del descanso. A la salida del camerino, no hubo tregua. Cada uno en su registro. El Bayern a la contra y a la arremetida, y el PSG dominador desde la presión y la resistencia a la presión. Neuer se sacó un balón de encima y de la renuncia se aprovechó Vitinha, que habilitó a Hakimi. El centro fue a las botas de Kvaratskhelia, implacable en el 4-2. El georgiano lo celebró como se celebran las sentencias inapelables. Sus compañeros lo secundaron. Cuando dos minutos después Dembélé dejó en evidencia la pesadez de Upamecano, el 5-2 resonó con un estruendo de la multitud parisina. La clase de festival que preconiza las eliminatorias resueltas. Falsa impresión frente a un Bayern que creció en la medida en que Musiala entraba en calor. Con la ayuda de Laimer, que ingresó en la segunda mitad, se redoblaron las hostilidades.

Umapecano, que peinó una falta, hizo el 5-3, y Luis Díaz, autor del control de los controles ante Marquinhos, culminó el pase de Kane con el gol de la noche: 5-4. Fue un homenaje a la audacia. Signo de una noche de generosidad inolvidable.

Luis Enrique: “El mejor partido que me tocó dirigir”

“Ha sido el mejor partido que me ha tocado dirigir como entrenador”, dijo Luis Enrique en Movistar. “He visto una intensidad y un ritmo como nunca. Ellos empezaron mejor con esos dos extremos. ¿De dónde han salido Luis Díaz y Olise? En el descanso nos hemos intentado calmar y en la segunda parte empezamos mejor que ellos, nos pusimos 5-2 y dejamos de presionar a Kimmich porque pensábamos que teníamos algo. Ahí nos han hecho más goles. El partido de Múnich volverá a ser una fiesta. No espero otra cosa”.

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