El Barcelona gana su undécima liga en casa del Espanyol | Fútbol | Deportes
El Barcelona conquistó su undécima Liga en la Ciudad Deportiva Dani Jarque tras imponerse al Espanyol en un partido en el que las azulgranas volvieron a certificar su superioridad con calma (1-4). Lo lograron con el baby Barça, acompañado de algunas de las más habituales en la segunda parte para contemporizar el partido ante un Espanyol que lo intentó con un bloque defensivo y salidas a la contra. Con 16 puntos de ventaja sobre el Real Madrid, segundo clasificado, y cuatro jornadas aún por disputarse, al equipo dirigido por Pere Romeu le bastó una victoria para sentenciar matemáticamente el campeonato antes incluso de que jugara el conjunto blanco. De hecho, el torneo llevaba semanas visto para sentencia tras el paseo azulgrana por Valdebebas en la trilogía de clásicos a finales de marzo.

1
Romane Salvador, Amaia Martínez, Ariadna Domènech, Paula Perea, Lucía Vallejo, Simona Botero (Daniela Caracas, min. 61), Naima García (Aina Durán, min. 61), Cristina Baudet (Paula Arana, min. 81), Laia Ballesté (Júlia Guerra, min. 81), Ona Baradad (Judit Pablos, min. 67) y Phoenetia Browne
4

Cata Coll, Marta Torrejón, Aïcha Cámara (María Llorella, min. 75), Adriana Ranera, Carla Julià, Clara Serrajordi, Kika Nazareth (Alexia Putellas, min. 62), Sydney Schertenleib (Patri Guijarro, min. 62), Rosalía Domínguez (Clàudia Pina, min. 62), Martine Fenger y Caroline Graham Hansen (Vicky López, min. 45)
Goles
0-1 min. 1: Carla Julià. 1-1 min. 27: Laia Ballesté. 1-2 min. 29: Caroline Graham Hansen. 1-3 min. 55: Martine Fenger. 1-4 min. 82: Martine Fenger
Arbitro Ainara Andrea Acevedo Dudley
Tarjetas amarillas
Amaia Martínez (min. 38), Marta Torrejón (min. 67), Carla Julià (min. 73)
Esta autoridad perdura en el tiempo. El Barça gobierna la Liga de manera ininterrumpida desde la temporada 2019/20: este es su séptimo título consecutivo. Una hegemonía construida a partir de la profesionalización iniciada en 2015 y una apuesta sostenida que le ha permitido dominar España y asentarse en la élite europea. Los números ligueros lo refuerzan: una sola derrota en 26 jornadas —ante la Real Sociedad por la mínima—, 116 goles a favor y apenas siete en contra. Con la Supercopa y la Liga ya en el bolsillo, el equipo aspira a redondear el año: ya están en la final de la Copa de la Reina y en las semifinales de la Champions.
Un curso prácticamente perfecto, con un Barça más reconocible en el juego que el anterior. Y eso que, a inicios de año, no se pronosticó sencillo. El verano dejó siete salidas y una única incorporación, reduciendo fondo de armario. El primer tramo estuvo condicionado por una plaga de lesiones que también apartó a Aitana Bonmatí hasta este final de temporada. La respuesta del club, mirar a la cantera. Las más jóvenes como Clara Serrajordi o Aïcha Camara emergieron como soluciones, y terminaron consolidándose como futuro. El equipo, lejos de resentirse, se recompuso.
Ante el Espanyol, Pere Romeu optó por las rotaciones para no comprometer el físico de algunas futbolistas tras el parón de selecciones y antes de la eliminatoria de Champions. Apostó por las jugadoras más jóvenes —con una media de edad de 22,3 años—, y tan solo dos azulgranas del once de gala: Cata Coll y Graham Hansen. Sara Monforte, por su parte, trató de bloquear la llegada de las azulgranas con una línea de cinco jugadoras atrás.
No funcionó. En tan solo dos minutos, anotó el Barça. Carla Julià, actuando prácticamente de extremo, en una combinación rápida después de que Graham acelerase el juego, anotó el primero en un disparo cruzado desde la izquierda. Desde ese costado se generaron la mayoría de los ataques azulgranas, con una Rosalía que debutó con comodidad y protagonismo de inicio, entrando por dentro y acompañando a Kika y Schertenleib.
Al Espanyol le costó salir de atrás y ser protagonista, reducido por el tranquilo dominio de las azulgranas, aunque con algunas escapadas de Browne aprovechando sus carreras. Tuvo un minuto de felicidad con un fugaz empate con un penalti ejecutado por Laia Ballesté que Graham borró con otro gol.
Cuando el Espanyol se envalentonó en la segunda parte, buscando las pérdidas para salir a la contra, Romeu empezó a mover el banquillo. Pero antes, Fenger amplió la distancia con un tanto con el pecho. Y ya cuando entraron las más habituales, comandadas por Patri y Alexia, el balón empezó a rodar más rápido hasta que llegó el cuarto de Fenger.
La fiesta de celebración sobre en el campo, en el que solo hubo socios del Espanyol, fue contenida: corrillo, fotografía, abrazos y camiseta conmemorativa. Con la liga en el bolsillo, el Barcelona se marcha a Alemania este fin de semana con un nuevo foco: volver a la final de la Champions, y volver a ganarla.
