El tesorero de Farage, Nick Candy, ya no tiene la casa más cara | Opinión

De vez en cuando se oye que alguien ha conseguido una casa a través del trueque. Como la mujer que empezó con un clip, y lo intercambió hasta obtener una vivienda. Casi igual de fabulosa es la trayectoria del empresario Nick Candy (Londres, 1973). Junto a su hermano, repintó y alfombró un apartamento comprado gracias a un préstamo de su abuela, que vendieron con un pequeño beneficio. Con esa ganancia han terminado levantando un imperio inmobiliario que lo ha llevado a cerrar la venta de una de las viviendas más caras de la historia, y la más cara del Reino Unido: alrededor de 275 millones de libras (unos 320 millones de euros).
La mansión de Candy se llama Providence House. Él mismo le puso el nombre. Fue un regalo de su hermano Christian y data del siglo XIX. Son unos 8.000 metros cuadrados con vistas al río Támesis, en el barrio de Chelsea. Tiene el jardín privado más grande del centro de Londres, sin contar, por supuesto, el Palacio de Buckingham. En ese terreno vivió Robert Walpole, el primer jefe de Gobierno de Gran Bretaña. Al final terminó formando parte de la residencia para veteranos del ejército Royal Hospital Chelsea. La identidad del comprador es desconocida. “Alguien para quien pagar 250 millones de libras es algo irrelevante”, le ha dicho una experta en el sector a The Times.
Esta casa fue también el escenario de un acto de recaudación de fondos para Donald Trump en 2024, al que asistió su hijo, Donald Trump Jr. No es casualidad: Candy lleva años involucrado en política. Se considera “naturalmente conservador”. Ha colaborado y, sobre todo, donado dinero a Reform UK, el partido del líder ultra Nigel Farage.
Candy ha canalizado más de un millón de libras hacia la derecha radical británica en los últimos años. Antes de abandonar el Partido Conservador, había donado más de 270.000 libras a los tories. Tras pasarse a Reform UK en 2024 y asumir el cargo de tesorero honorífico, prometió públicamente una donación de “siete cifras” al partido de Farage. Su entonces mujer, la actriz y cantante australiana Holly Valance, donó por su parte 100.000 libras a Reform.
Su estilo de vida está marcado por el movimiento constante entre Londres, Mónaco y Beverly Hills, y una red de contactos que cruza oligarcas rusos, magnates industriales, estrellas del pop, miembros de la realeza y figuras políticas. El acceso a los círculos de poder forma parte tanto de su modelo de negocio como de su forma de vida. Su nombre ha aparecido en la documentación relacionada con Jeffrey Epstein, aunque no se le ha acusado de ninguna irregularidad.
Nacido en Londres, de madre grecochipriota y padre inglés, estudió en Epsom College y se graduó en Geografía por la Universidad de Reading. En 1995, él y su hermano compraron su primera vivienda con un préstamo de 6.000 libras de su abuela y el aval de su padre. Entonces trabajaba como ejecutivo júnior en la agencia de publicidad J. Walter Thompson. Su hermano, en el banco de inversión Merrill Lynch. Reformaron la casa ellos mismos. 18 meses después, la vendieron con una ganancia de 50.000 libras. La siguiente operación, apenas seis meses más tarde, les reportó 109.000 libras.
En 1999 fundaron Candy & Candy, y Nick asumió el cargo de CEO. La empresa nació como un estudio de diseño de interiores y gestión de promociones residenciales de altísima gama, con una filosofía clara desde el principio: perseguir la perfección absoluta y no tener un estilo de casa propio, sino adaptar cada proyecto individualmente al cliente.
Los hermanos Candy fueron clave en la redefinición del mercado inmobiliario de lujo, impulsando lo que hoy se conoce como el segmento super-prime. Uno de sus primeros proyectos ambiciosos fue la reconversión de Bowater House, un anodino edificio de oficinas de los años 70 en Knightsbridge, transformado en apartamentos de alta gama.
El proyecto que los catapultó fue One Hyde Park, un complejo de 86 viviendas de lujo en uno de los enclaves más codiciados de Londres, entre Hyde Park y Knightsbridge. Diseñado por Richard Rogers, con interiores de Candy & Candy y servicios del grupo hotelero Mandarin Oriental, las ventas superaron los 2.000 millones de libras y consolidaron el proyecto como una de las promociones residenciales más caras del mundo. En 2010, uno de sus áticos llegó a venderse por unos 140 millones de libras, entonces un récord en el mercado británico.
Más allá del inmobiliario, la firma amplió su actividad hacia el diseño integral de lujo: desde interiores completamente personalizados hasta jets privados, automóviles y superyates. Su propuesta se basa en la exclusividad total, con piezas diseñadas a medida y producciones en serie única. Entre sus clientes figuran nombres como Kylie Minogue, Gwyneth Paltrow, el empresario ruso Boris Berezovsky o Lakshmi Mittal. Entre sus proyectos más singulares destaca el superyate II.II (Eleven Eleven), de 63 metros, construido por Benetti, reconocido internacionalmente por su diseño. En 2018, Candy asumió el control total del negocio y rebautizó la firma como Candy Property, aunque terminó llamándose Candy London.
En el plano personal, Candy inició su relación con Holly Valance en 2009. Fue un romance rápido: apenas tres meses después, ella se instaló en su casa. En 2012, tras dos años de relación, se casaron en California en una boda que costó tres millones de libras, con cerca de 300 invitados. Entre ellos, figuras como Elton John, el agente de talentos Simon Cowell y las princesas Beatriz y Eugenia de York. La pareja tiene dos hijas: Luka Violet Toni (2013) y Nova Skye Coco (2017).
A Candy no le asusta el lujo ni el despilfarro. Regaló a su mujer un superyate valorado en unos 26 millones de libras, pese a que Valance sufría mareos en el mar. Candy llegó incluso a recurrir al hipnotista Paul McKenna para tratar de solucionarlo. En junio del año pasado, tras 13 años de matrimonio, la pareja anunció su separación. Según distintas informaciones, llevaban tiempo haciendo vidas separadas.
Es probable que Candy aún tenga margen para superar el récord que acaba de firmar con Providence House. Tendrá que estar atento por si llega alguien con 300 millones de euros para comprar una de sus propiedades, y mucho más por si un día se presenta en su casa una mujer con un clip.
Pura pasión
Nick Candy, hincha del Chelsea desde los cuatro años, anunció en 2022 una oferta de 2.500 millones de libras para comprar el club de fútbol. La propuesta no salió adelante, y finalmente se quedó el club un consorcio dirigido por el estadounidense Todd Boehly.
