Un gol de Lucas Boyé en el 98 amarga la fiesta de la Real Sociedad a una semana de la final de Copa | Fútbol | Deportes
Un gol de Lucas Boyé en el minuto 98 ha impedido este sábado que la fiesta fuera completa en Anoeta, dejando un sabor un tanto agridulce en el entorno de la Real Sociedad, a tan solo una semana de la gran final de la Copa del Rey frente al Atlético de Madrid. Todo parecía encaminado a una victoria local tras el tanto de Orri Óskarsson, que culminaba la remontada txuri urdin a falta de media hora para el final. Sin embargo, el encuentro se volvió loco en su tramo final: la expulsión de Sergio Gómez, tras revisión en el VAR, dejó a los de Matarazzo con uno menos, circunstancia que el Alavés aprovechó para firmar el definitivo empate (3-3).

3
Álex Remiro, Sergio Gómez, Aritz Elustondo (Aihen Muñoz, min. 85), Duje Caleta-Car, Jon Aramburu, Luka Sucic (Luken Beitia, min. 85), Carlos Soler, Beñat Turrientes, Brais Méndez (Takefusa Kubo, min. 53), Ander Barrenetxea (Gonçalo Guedes, min. 45) y Orri Óskarsson (Pablo Marín, min. 71)
3

Antonio Sivera, Nahuel Tenaglia, Ángel Pérez (Denis Suárez, min. 85), Jonny, Abde Rebbach, Victor Parada, Pablo Ibáñez (Ander Guevara, min. 65), Antonio Blanco, Jon Guridi (Carles Aleñá, min. 65), Ibrahim Diabate (Lucas Boyé, min. 59) y Toni Martínez
Goles
0-1 min. 2: Caleta-Car. 1-1 min. 13: Luka Sucic. 1-2 min. 23: Ibrahim Diabate. 2-2 min. 26: Sivera. 3-2 min. 59: Orri Steinn Óskarsson. 3-3 min. 96: Lucas Boyé
Arbitro Victor García Verdura
Tarjetas amarillas
Abde Rebbach (min. 58), Take Kubo (min. 63), Ángel Pérez (min. 65), Matarazzo (min. 91), Gonçalo Guedes (min. 98), Denis Suárez (min. 99)
Tarjetas rojas
Sergio Gómez (min. 92)
El equipo donostiarra ha vuelto a demostrar su capacidad de reacción para sobreponerse a dos goles en contra. Además, lo más significativo es que ha recuperado para la causa a un refuerzo de lujo como es Take Kubo, que ha regresado a los terrenos de juego casi tres meses después y lo ha hecho con un impacto inmediato, asistiendo precisamente a Óskarsson en el gol que parecía dar la victoria. La afición, entregada, despidió al delantero islandés con cánticos que reflejan la ilusión intacta: “Por la mañana café, por la tarde ron, llévame a Sevilla, Orri Óskarsson”. El golpe final, sin embargo, obliga a los realistas a mantener los pies en el suelo y ajustar detalles de cara a la gran cita copera.
Porque toda la contundencia ofensiva que el equipo ha mostrado frente al Alavés ha contrastado con su fragilidad defensiva, especialmente en una primera mitad en la que ha encajado dos goles evitables. La falta de entendimiento entre Remiro y Ćaleta-Car en un centro de Rebbach ha terminado con el balón en el fondo de la red tras un desafortunado autogol del central croata. El segundo tanto del Deportivo Alavés llegó de manera muy similar: el guardameta no estuvo fino en su salida y el despeje de Turrientes rebotó en Diabaté, colándose finalmente en la portería del cancerbero de Cascante. En otra concesión defensiva, ya en la segunda parte, Parada acertó a batir la meta de Remiro, pero estaba en posición ilegal y el tanto no subió al marcador.
Pero si algo está demostrando la Real Sociedad desde la llegada de Matarazzo a San Sebastián es un carácter competitivo que se había quedado en un parte del camino desde la salida de Imanol Alguacil y su capacidad para sobreponerse a los golpes. Lejos de venirse abajo, el conjunto txuri urdin reaccionó con personalidad y lo hizo a lo grande, firmando dos auténticos golazos. Sucić y el propio Turrientes, dos futbolistas que atraviesan su mejor momento bajo las órdenes del técnico, igualaron el encuentro con sendos disparos desde fuera del área ante los que nada pudo hacer Antonio Sivera.
Condicionado por la cercanía de la final de Copa del próximo sábado frente al Atlético de Madrid, Pellegrino Matarazzo ha optado por dosificar a sus principales referentes ofensivos, dejando en el banquillo de inicio tanto a Oyarzabal como a Guedes. En el caso del capitán, además, su suplencia responde también a unas molestias físicas recientes. De hecho, ha sido sometido a pruebas médicas para evaluar el alcance de la lesión, aunque en el club reina la tranquilidad y no se teme por su presencia en la gran cita de La Cartuja.
El tanto de Lucas Boyé, ya en el minuto 98, ha caído como un jarro de agua fría en Anoeta y ha privado a la Real Sociedad de una victoria que había sabido construir con carácter y, en partes del derbi, con buen fútbol. Cuando la grada ya saboreaba un triunfo de prestigio tras culminar la remontada, el empate definitivo ha dejado una sensación de ocasión perdida que ha empañado, aunque solo parcialmente, una tarde vibrante. Pese al golpe final, la afición ha despedido a los suyos con una ovación cerrada, reconociendo el esfuerzo y la capacidad de reacción del equipo. El ambiente, lejos de venirse abajo, se ha transformado en un impulso de cara a lo que está por venir: la gran final del sábado ante el Atlético de Madrid, el partido más importante de la temporada, donde los txuri urdin esperan convertir la ilusión en un título.
