Recuperar las infraestructuras, reanudar la producción y llenar las reservas: los retos energético tras la guerra | Opinión

Incluso en el mejor de los casos, las secuelas de más de un mes de trauma extremo en el mercado energético seguirán siendo visibles durante años. Para empezar, el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán es frágil. No está claro exactamente cómo las fuerzas armadas de ambos países pasarán de combatir a colaborar para garantizar que los petroleros puedan navegar con seguridad por la estrecha vía marítima que antes gestionaba una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Pero incluso si Washington y Teherán se pusieran de acuerdo en todo, el retorno al statu quo anterior a la guerra, cuando el barril de petróleo cotizaba en torno a los 70 dólares, afronta múltiples obstáculos. Primero, los daños a la infraestructura energética del Golfo han sido profundos. Qatar ha afirmado que los ataques iraníes han inutilizado el 17% de su capacidad de gas natural licuado durante un periodo de hasta cinco años. Segundo, las instalaciones que escaparon a los ataques han suspendido la producción tras llenar las instalaciones de almacenamiento locales ante la ausencia de envíos. Es probable que los grandes productores, como Arabia Saudí, se muestren reticentes a volver a la plena producción hasta que tengan más confianza en que el alto el fuego se mantenga –una postura de la que se hizo eco el miércoles el gigante del transporte marítimo Maersk. Podría tardar hasta cuatro meses en volver una cierta normalidad, declaró un inversor petrolero a Breakingviews.
Un tercer factor es que los países tendrán que reponer las reservas de petróleo que han ido agotando durante el último mes, y algunos Gobiernos querrán ahora mantener colchones de seguridad más amplios. Esto aumentará la demanda mundial de crudo. El plan de Irán de cobrar un peaje a los buques por el paso seguro por el estrecho de Ormuz, como informó Associated Press, también impulsará al alza los precios. Si Teherán cobrara una tasa de 2 dólares por barril sobre el flujo diario de 20 millones de barriles, se embolsaría casi 15 000 millones de dólares al año y potencialmente mucho más. Por último, es probable que los inversores en petróleo añadan una prima de riesgo genérica de 10 dólares por barril para reflejar la posibilidad de que se reanuden los combates. Incluso si EE UU e Irán pusieran fin ahora a su conflicto, el mercado energético mundial quedaría marcado de forma duradera.
