Arbeloa: “Los dos goles del Bayern fueron dos pérdidas que habíamos hablado” | Fútbol | Deportes

Vincent Kompany, vestido con ropa urbana muy ancha, saludó uno a uno a todo el cuerpo técnico del Madrid que se encontraba en el banquillo. No es habitual tanta cortesía en un entrenador en ese momento tan protocolario. La norma suele reducirse a un breve saludo al colega, media vuelta y a otra cosa. El belga, que recibió también tras el descanso el abrazo de Vinicius (hizo un alegato contra el racismo después del incidente con Prestianni), es un tipo educado que, además, ha montado un equipo que no deja de percutir y que castiga el error como pocos. Que se lo digan al Madrid
Dos deslices de los blancos y dos tantos después de la ardua tarea de compromiso en el conjunto local, un logro tan a contrapelo de esta plantilla. “Los dos goles del Bayern fueron dos regalos nuestros. En este nivel es muy peligroso”, lamentó Antonio Rüdiger sobre el césped. Álvaro Arbeloa explicó que habían tratado en la preparación del partido cómo reaccionar ante esas situaciones. “Fueron dos errores que habíamos hablado antes del partido. Ellos te aprietan y va a haber pérdidas. Hay que cerrarse pronto. Si estás abierto, te hacen goles”, detalló el técnico blanco, que llamó a la esperanza para la vuelta. “No va a ser fácil, pero el que no crea que se quede en casa”, proclamó.
El técnico también desveló que en el intermedio reclamó a sus jugadores que debían conservar más el balón, enlazar más cadenas de pases, y que eso pasaba por pedir la pelota. “Cuando recuperas tras estar uno o dos minutos corriendo, hay que dar opciones al poseedor. Si no, la vuelves a perder. También teníamos que ser capaces de hundirles y amenazarles”, apuntó. Y, a su juicio, la mejora en la segunda parte vino en parte por esta cuestión. “Pudimos hacer más goles”, aseguró Arbeloa, que también dijo que con el 1-2 les faltó cabeza fría en alguna acción porque corrieron el riesgo de encajar el tercero.
“Tuvimos muchas ocasiones para marcar más. El mejor jugador suyo fue Neuer”, indicó Rüdiger en Movistar. El meta visitante cerró la noche con nueve paradas en los 20 remates totales de los blancos. El Bayern, que acumulaba nueve encuentros seguidos sin derrotar al Madrid, llegó al Bernabéu con una media de 3,2 goles en Champions. El Madrid, que no tendrá a Tchouameni en la vuelta por acumulación de amarillas (“no entiendo cómo no fue roja la entrada a Mbappé”, se quejó Arbeloa), bordeó el siniestro total al comienzo de la segunda mitad. “Nos hundimos demasiado, sobre todo en los extremos, y eso les ha dado mucho control. Su segundo gol ha sido un mazazo, pero nos hemos recompuesto”, reivindicó el entrenador local.
Bellingham, suplente
Pocos los pasaron peor que Álvaro Carreras en los momentos de máximo agobio, muy sometido por su banda ante Michael Olise y en la foto del 0-2. “Defender a estos jugadores es muy complicado. También necesitas ayuda para pararlos. De hoy también aprenderá”, analizó Arbeloa, que insistió que mantiene la confianza en el lateral gallego.
Con 0-2 y el incendio propagándose por todo el estadio, apareció Jude Bellingham. Las cosas con el inglés van despacio. Arbeloa no tiene prisa por incluirlo en el once titular y contra el Bayern fue, de nuevo, suplente. “Yo no quiero dejarlo en el banquillo, no soy sospechoso con él. Ojalá lo hubiese podido utilizar todos los partidos”, justificó el preparador blanco sobre el británico, lesionado hasta hace tres semanas. “Hoy estoy contento con la energía que ha mostrado. Seguro que en Múnich nos ayuda mucho”, afirmó. El británico se puso al frente de la acometida final ante un Bayern valiente. “Hemos hecho algunas cosas bien, pero hay que hacerlas mejor para ganar la próxima semana”, sentenció Tchouameni tras un primer acto que amenazó ruina en el bando blanco y acabó apelando a la remontada dentro de una semana. Otra vez.
