El Celta castiga el conformismo del Valencia | Fútbol | Deportes
Qué lindo es el fútbol cuando te sonríe, debía pensar Carlos Corberán mientras miraba, después de una buena segunda vuelta, y veía el 1-0 en el marcador. El Valencia mandaba en el resultado y parecía feliz así. No quería nada más. El Celta olió ese conformismo y se lanzó de frente a por su oportunidad. Era el momento de pegarle un mordisco a la diferencia con el Betis, que había pinchado la víspera, y seguir con su buen ritmo. Todo cambió en un pispás con tres goles del equipo gallego para tumbar a un Valencia que se echó a la bartola (1-3).

2
Stole Dimitrievski, Unai Núñez (Filip Ugrinic, min. 62), César Tárrega, Eray Cömert, José Gayà (Arnaut Danjuma, min. 77), Luis Rioja, André Almeida (Thierry Correia, min. 62), Javi Guerra (Lucas Beltrán, min. 62), Guido Rodríguez, Largie Ramazani y Hugo Duro (Umar Sadiq, min. 62)
3

Ionut Radu, Marcos Alonso, Joseph Aidoo, Javi Rodríguez (Jones El Abdellaoui, min. 45), Sergio Carreira, Óscar Mingueza (Yoel Lago, min. 87), Ilaix Moriba, Hugo Sotelo, Hugo Álvarez (Williot Swedberg, min. 45), Pablo Durán (Fer López, min. 45) y Ferran Jutglà (Borja Iglesias, min. 70)
Goles
1-0 min. 11: Guido Rodríguez. 1-1 min. 55: Ilaix Moriba . 1-2 min. 59: Fer López. 1-3 min. 80: Williot Swedberg. 2-3 min. 92: Guido Rodríguez
Arbitro Iosu Galech Apezteguía
Tarjetas amarillas
Javi Rodríguez (min. 42), Marcos Alonso (min. 43), Hugo Sotelo (min. 70), Guido Rodríguez (min. 83)
El viento parecía haber cambiado en Mestalla, donde todo eran buenas caras desde que el Valencia creía haber dejado atrás sus penas. Si hasta la afición, tan severa esta temporada con su capitán, José Luis Gayá, le brindó una ovación cuando recibió de Enrique Saura, histórico exjugador e internacional cuando el Mundial del Naranjito, un reconocimiento por sus 400 partidos. Y así el equipo de Carlos Corberán salió mucho más valiente para achuchar al Celta en su área cuando intentaba sacar el balón. El equipo blanquinegro ya no se sentía torpe y timorato, y demostraba tener ambición, con aspiraciones de viajar a Europa, hasta que Guido, la piedra Rosetta que ha permitido entender a Corberán, marcó el primer gol y toda la afición, pascuera y feliz, se frotó las manos ante lo que podía ser una gran tarde de fútbol.
Pero el tanto acabó con todo. Con el Valencia, pero también con el Celta, que, bien dirigido por el joven vigués Hugo Sotelo, uno de esos mediocentros a los que es difícil contabilizarles una pérdida, dominaba, pero sin terminar de sacar las zarpas. El anfitrión le esperaba, sereno y bien organizado, y trataba de sorprenderle al contragolpe con balones centrados desde las bandas en busca de uno de esos remates de Hugo Duro que tantos puntos le ha dado. Aunque el equipo de Corberán echaba de menos encontrar más a menudo a Guido, el hombre que mueve la manivela que activa a este equipo desde hace semanas. Corrían los minutos y apenas pasaba nada hasta que el árbitro mostró el camino de los camerinos y todos parecieron respirar.
Si al Valencia le gustan las bandas, el Celta es más de pases desde el centro, entre líneas, en busca de una sorpresa en la zaga contraria. No sufrían los locales y eso fue una trampa que se tendieron a sí mismos porque perdieron tensión y su oponente lo aprovechó al primer despiste, con un mal despeje de Dimitrievski que embocó a gol un exvalencianista como Ilaix Moriba. Cuatro minutos después llegó el segundo, de Fer López, y todo saltó por los aires. El Valencia, dormido durante toda la segunda mitad, despertó en cuanto escuchó los pitos y los gritos de los aficionados indignados que señalaban de nuevo a Corberán, demasiado conservador desde el 1-0.
El técnico de Cheste introdujo cuatro novedades de golpe. Lo quería cambiar todo de repente. Lo que valía, ya no. Al Valencia se le hizo de noche y si algo podía salir mal, salía fatal. Nadie mejor que Sadiq representó esta fatalidad. El delantero, siempre insospechado, encadenaba un resbalón con un pase mal dado y este, con un mal control. Solo Luis Rioja, caracoleando en su banda, sabía cómo ser una amenaza para el Celta. El once blanquinegro se echó hacia adelante, pero la zaga celtiña, muy seria, muy fiable, no cedió ni un palmo. Sadiq, a quien Mestalla se lo perdona todo, se inventó algo de peligro y terminó dando una asistencia para recortar distancias (2-3). Apenas quedaba tiempo ya para pensar siquiera en la remontada.
