Estados Unidos suma inesperadamente 178.000 puestos de trabajo en marzo | Economía

Las empresas estadounidenses sumaron 178.000 nuevos empleos en marzo, en un repunte notable después de un febrero decepcionante. De acuerdo al informe mensual del Departamento del Trabajo (DOL, por sus siglas en inglés) publicado este viernes, la contratación se recuperó luego de la pérdida de 133.000 puestos el mes anterior. En medio del comienzo de la guerra con Irán y los impactos económicos que está teniendo, la creación de empleo superó con creces las previsiones, triplicando lo estimado por los analistas, aunque advierten que es probable que las repercusiones del conflicto se noten en las contrataciones más adelante.
La tasa de desempleo también descendió ligeramente desde el 4.4% registrado en febrero. Parte de esta caída se explica porque la fuerza laboral se redujo en 396.000 personas en marzo, lo que implica menos competencia por los puestos disponibles.
Una porción significativa del crecimiento provino del sector salud, donde se generaron 76.400 empleos. Este aumento estuvo impulsado por el regreso de 31.000 trabajadores de la empresa Kaiser Permanente tras el fin de una huelga en febrero. Las fábricas añadieron 15.000 empleos, aunque en términos generales el panorama no es exactamente positivo para el sector manufacturero, que ha perdido puestos en 14 de los últimos 16 meses. La construcción, por su parte, sumó 26.000 empleos, probablemente favorecida en parte por temperaturas más cálidas durante el mes, han señalado los analistas.
La solidez del dato del empleo resulta especialmente llamativa en el marco de la desaceleración general del mercado laboral a lo largo del último año, golpeado por las políticas migratoria y arancelaria impulsadas por la Administración de Donald Trump. El Banco de la Reserva Federal de Dallas estimó esta semana que podría haber una pérdida neta de trabajadores, mientras que la Reserva Federal ha calculado que la oferta laboral podría aumentar apenas en unos 10.000 empleos mensuales este año.
A esta debilidad generalizada del mercado laboral se añade la guerra en Irán, que ha ensombrecido aún más las perspectivas macroeconómicas. En ese sentido, la mayoría de los economistas que se han pronunciado tras la publicación de los datos laborales este viernes considera que el impacto del conflicto y del encarecimiento de la energía aún no se refleja plenamente en las cifras de marzo. “Los datos son en gran medida retrospectivos y probablemente no incorporan el efecto reciente del alza en los precios energéticos ni otros riesgos asociados a la guerra en Irán”, escribió Thomas Simons, economista jefe para Estados Unidos de la firma de inversión Jefferies.
Este informe le da cierto respiro a la Reserva Federal. El conflicto con Irán ha puesto al banco central en una posición complicada, al presionar al alza la inflación y, al mismo tiempo, amenazar la solidez del mercado laboral. Las cifras actuales sugieren que el empleo se mantiene firme, lo que otorga a las autoridades del banco central un margen mayor para concentrarse en contener la inflación —lo que apunta a un retraso para nuevas reducciones en las tasas de interés.
El año pasado, las empresas estadounidenses generaron en promedio apenas 9.700 empleos mensuales, el ritmo más débil fuera de una recesión desde 2002. La incertidumbre derivada de las políticas comerciales y migratorias del presidente Donald Trump ha llevado a muchas compañías a frenar nuevas contrataciones. Un indicador publicado por el DOL el lunes mostró el nivel de contratación más bajo desde abril de 2020, en pleno confinamiento por la pandemia.
Las empresas han evitado despedir a sus trabajadores actuales, configurando lo que los economistas describen como un escenario de “ni contratar ni despedir”, que termina dejando fuera del mercado a los solicitantes más jóvenes. A esto se suma la creciente preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en los empleos de nivel inicial.
Los nuevos puestos se concentran principalmente en los sectores de salud y asistencia social. Esta tendencia responde, en parte, al envejecimiento de la población estadounidense, un fenómeno que también se puede ver en otras economías avanzadas.
“El repunte mayor al esperado en las nóminas no agrícolas en marzo responde sobre todo a la reversión de factores como las huelgas y el clima que afectaron la contratación en febrero, más que a una aceleración sostenida del mercado laboral”, señaló Stephen Brown, economista jefe para Norteamérica en Capital Economics, en declaraciones a AP. Al referirse al alza en los precios del petróleo, advirtió que “el golpe al poder adquisitivo de los consumidores podría debilitar la demanda y, en consecuencia, la contratación en el corto plazo”.
