De la India a Valencia: la compañía tecnológica que desafía el modelo de Silicon Valley | Economía
El tecnológico es un sector sin techo en todo el planeta. También en nuestro país. Según el Barómetro de la economía digital, elaborado por Ametic, asociación representante del sector de la industria digital en España, este segmento alcanzó en 2024 un 26% del producto interior bruto (PIB) del país, creciendo en dos puntos porcentuales respecto al año anterior. Las previsiones apuntan que los estudios de este año reflejarán cifras similares.
Entre las empresas que contribuyen a ese crecimiento se encuentra Zoho, compañía de origen indio que se instaló en Valencia en 2021. Y el lugar elegido no fue casualidad. Responde a la estrategia de alejarse de las grandes capitales, como Madrid o Barcelona, en busca de lo que llama localismo transnacional, un modelo de crear oportunidades tecnológicas en sitios que no forman parte de los circuitos tradicionales de la industria. Es así como quedan conectadas dos zonas costeras: Chennai, al sur de la India, y Valencia, en el extremo occidental del Mediterráneo.
A partir de su implantación física en la ciudad del Turia, hace cinco años, Zoho ha multiplicado su plantilla por 40 y se ha consolidado como un hub tecnológico desde el que presta servicio a varios países del sur de Europa, como Portugal, Italia o Grecia, entre muchos otros.
Un modelo que huye de la financiación externa
Zoho Corporation tiene su sede principal a 8.000 kilómetros de Valencia, en uno de los grandes polos tecnológicos de la India, Chennai. En una ciudad que se despierta entre el ruido del tráfico y el calor húmedo del golfo de Bengala, pero que disfruta en uno de sus distritos empresariales de un ecosistema particular. El bullicio lo ponen los empleados que llegan con sus transportes particulares y colectivos facilitados por parte de la empresa, vehículos de proveedores, los taxis con clientes que visitan la sede, los periodistas y analistas que esperan acreditación en la entrada y los guardias de seguridad que organizan ese flujo constante de personas.
En este campus diferente, donde la energía poco tiene que ver con la del resto de sedes tecnológicas de gran magnitud, trabajan miles de profesionales, entre los que se encuentran todo tipo de ingenieros, especialistas en tecnologías de la información, ventas, marketing, finanzas y un largo crisol de disciplinas.
La confianza que los usuarios depositan en nosotros es lo que nos impulsa a seguir desarrollando mejores productos y a pensar siempre en el largo plazo
Sridhar Vembu, fundador de Zoho
Esa confianza se refleja a diario en esta compañía de la India, ya que a los 30 años de su nacimiento en el país supera los 19.000 empleados, desarrolla más de 60 aplicaciones empresariales, presta servicio a más de un millón de empresas y cuenta con más de 150 millones de usuarios en todo el mundo. Y todo, bajo un modelo empresarial de autofinanciación.
Según sus responsables, entre los secretos de esa evolución están la paciencia y la planificación, donde el desarrollo debe ser orgánico y sostenido en el tiempo.
Así, gran parte de los beneficios se reinvierten en investigación y más desarrollo, lo que ha permitido construir una de las suites empresariales más amplias del mercado. CRM, analítica de datos, gestión financiera, marketing digital, colaboración empresarial, ciberseguridad o inteligencia artificial forman parte de un ecosistema diseñado para acompañar a las organizaciones a lo largo de todo su ciclo digital.
Capitalismo Dhármico, la alternativa india
“La confianza que los usuarios depositan en nosotros es algo que llevamos con humildad”, señala el fundador de Zoho, Sridhar Vembu. “Es lo que nos impulsa a seguir desarrollando mejores productos y a pensar siempre en el largo plazo”. Detrás de esta afirmación se encuentra una variante de lo que denomina Capitalismo Dhármico, una interpretación del capitalismo adaptada a la filosofía india: predomina el valor duradero para clientes, empleados y comunidades, por delante de los beneficios a corto plazo. Huyen así de los ejemplos de Silicon Valley, Londres, Berlín o Amsterdam, focos en los que la financiación de inversores permiten escalar a las empresas rápidamente a nivel global.
Zoho responde a un modelo empresarial de propiedad 100% privada, pero con una clara conciencia de tener una responsabilidad pública
Actualmente, las expectativas hacia las compañías también se amplían: cada vez más ciudadanos esperan que actúen con responsabilidad en ámbitos como la privacidad, el uso de la inteligencia artificial o el impacto social de la tecnología.
Zoho ha construido su negocio con esas perspectivas. Lo que desde la compañía señalan como ‘privacidad por diseño’ es un compromiso por no vender datos de sus clientes a terceros, lo que se traduce en que uno no encontrará anuncios mientras utiliza sus aplicaciones. Una cuestión, la privacidad, que va más allá de un compromiso, una línea de valores o una obsesión en forma de cultura corporativa. Se trata de la clave de la oferta de Zoho y que cada vez es mejor recibida dentro de un sector como el software as a service (SaaS por sus siglas en inglés), que tan en entredicho se ha puesto por prácticas alejadas de esta visión.
Una compañía distinta que avanza con visión a largo plazo en un sector dominado por la inmediatez.
