Los hutíes, el riesgo para el petróleo saudí que puede agravar la crisis energética | Mercados Financieros
El tensionado mercado mundial del petróleo y el gas afronta un riesgo latente que, de explotar, agravaría la crisis energética que ya empieza a padecer el planeta con el bloqueo por parte de Irán del estrecho de Ormuz. Hay otro punto caliente en la zona, el estrecho de Bab-el-Mandeb que separa el cuerno de África de la península Arábiga y que es la salida por el sur del mar Rojo hacia el Índico. Un paso sobre el que los hutíes de Yemen ya han lanzado ataques en el pasado y que podría ser un nuevo escenario bélico, agravando el colapso del tráfico marítimo y de petroleros. Este sábado las milicias hutíes han reconocido la autoría de un misil lanzado contra Israel.
“Hasta ahora, Irán va por buen camino y está derrotando al enemigo día tras día, y la batalla se está desarrollando a su favor. Si ocurriera algo contrario a esto, entonces podríamos evaluar la situación”. Estas fueron las declaraciones lanzadas el jueves pasado por un líder hutí a la agencia Reuters y que muestran que, llegado el caso, Teherán cuenta con un aliado con el que elevar aún más la presión sobre Estados Unidos. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, advertía el jueves de la necesidad de mantener abierto el mar Rojo, ante el riesgo de intervención de los hutíes. Y las autoridades marítimas recuerdan que esta milicia de Yemen continúa siendo una amenaza.
“Aunque el grupo terrorista hutí no ha atacado buques comerciales desde el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Gaza en octubre de 2025, los hutíes siguen representando una amenaza para los activos estadounidenses, incluidos los buques comerciales, en esta región”, señaló la Administración Marítima del Departamento de Transporte de EE UU la semana pasada. Por su parte, el Joint Maritime Information Center (JMIC) —organismo en el que participan las autoridades marítimas militares británicas y de la UE— avisa de que el estrecho de Bab-el-Mandeb y el golfo de Adén se mantienen en un nivel de amenaza moderado debido al conflicto en la región y “a la postura hostil que siguen manteniendo las fuerzas hutíes hacia la navegación mercante”. “No se han confirmado ataques hutíes contra buques mercantes desde la escalada de las hostilidades el 28 de febrero, aunque el grupo conserva tanto la capacidad como la intención demostrada de llevar a cabo ataques marítimos en la región”, añade el organismo. Como ha demostrado el bloqueo de Ormuz, bastaría con el ataque de un dron de bajo coste sobre un buque en la zona para persuadir a las navieras de no circular por el mar Rojo.
La confirmación de que los hutíes se suman al conflicto en apoyo de Irán supondría un duro revés para la exportación de petróleo de Arabia Saudí, que ha encontrado en el mar Rojo una alternativa con la que paliar en parte la imposibilidad de vender crudo y sus derivados a través del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Las exportaciones de crudo del reino saudí a través del puerto de Yanbu —en el mar Rojo y al que llega el petróleo a través del oleoducto Este-Oeste— se han duplicado en las dos últimas semanas y son una preciada salida de mercancía hacia Europa a través del canal de Suez, y hacia Asia a través de Bab-el-Mandeb. La capacidad máxima del oleoducto es de siete millones de barriles al día, frente a los 15 millones de barriles diarios que Arabia Saudí ha dejado de exportar al mundo por el cierre de Ormuz.
“Más allá del estrecho de Ormuz, seguimos muy de cerca el punto de estrangulamiento de Bab el‑Mandeb, en el mar Rojo. Cualquier deterioro de la seguridad allí agravaría el shock de las cadenas de suministro al interrumpir los flujos de energía y mercancías entre Asia y Europa, reforzando la persistencia de costes de transporte elevados y de primas de riesgo en el comercio global”, reconocen en Fidelity.
El tráfico por el estrecho de Bab-el-Mandeb no se ha resentido por el momento desde el inicio de la guerra en Irán, pero sigue estando muy por debajo de los niveles previos a noviembre de 2023. Fue entonces cuando la milicia yemení emprendió ataques a los buques que navegaban por la zona en represalia por la ofensiva de Israel sobre Gaza, mostrando su capacidad de crear graves perturbaciones en el tráfico marítimo y de impactar también en el precio del petróleo. El cierre del paso al mar Rojo de camino a Europa por el canal de Suez supone para los buques tener que rodear todo el continente africano, lo que en el momento actual supondría elevar aún más el coste de los fletes y, sobre todo, cegar la vía de venta de petróleo para Arabia Saudí.
Según advierte CaixaBank Research, la vía de transporte marítimo del canal de Suez “lleva ya sometida a un considerable estrés, desde finales de 2023, a causa de los ataques hutíes en el mar Rojo en torno al estrecho de Bab el-Mandeb. Una situación que ha hecho retroceder un 50% el tráfico marítimo por este punto, y ha aumentado la longitud y la duración de la ruta hacia Europa (en 6.500 kilómetros y 10-15 días, respectivamente), desviándola por el cabo de Buena Esperanza”. La entrada en escena de los hutíes en favor de Irán, una posibilidad con la que cuenta Teherán si escala aún más el conflicto con EE UU e Israel sería, por tanto, otro duro golpe para el transporte marítimo global con efectos en el precio del petróleo y en la inflación y el crecimiento.
